sábado, 10 de junio de 2017

Et calles

Treballes.
I calles.
Dónes afecte.
I calles.
Ell arriba a gerent.
Ell controla la relació.
Tu... 
Boja.
Histèrica.
Poc professional.
Redactes estadístiques.
I calles.
Fas la campanya electoral.
I calles.
Cuides als xiquets.
I calles.
Sempre calles.
Sentint que ets poca cosa.
Menys que poca cosa.
Menys que menys que poca cosa.
I crides.
I et fan el buit.
I calles.
Algú ha dit que t'ha vist en la consulta d'un psicòleg...
Ara s'entén tot.
S'entén que ell no la estime.
S'entén que deixe el treball.
S'entén que deixe el partit.
S'entén que no signe l' article.
S'entén que siga una mare dolenta.
I roda el món.
I calles.
Amb tant que dir.
Tant que fer.
Tant que compartir.
I estàs en aquella habitació.
A soles.
I et reconcolies amb tu mateixa.
I no et calles.


jueves, 1 de junio de 2017

¡Femilustración!


Autora: R. Godino M.

martes, 30 de mayo de 2017

El señor de Forocoches que vive en mi cerebro

No sé si es posible ser heterosexual sin sufrir. A ver, todas las personas sufrimos en nuestras relaciones igual que disfrutamos, sin embargo me parece que el sufrir es casi algo que va de la mano de la heterosexualidad. Personalmente, no sé relajarme, evadirme como me gustaría. ¿No sé o no me dejan? Hay una barrera en mis relaciones sexo-afectivas con los hombres cis con los que he estado o puedo estar o estaré en algún momento. Intento buscarme en todo esto y encontrar mi sitio y sobre todo huir del sufrimiento sin necesidad alguna.

Hace un año sufrí un ataque por parte de los señores de Forocoches. Una amiga me dijo que un señor de Forocohes vive en mi cerebro desde entonces, haciéndome la existencia un poco más difícil. Me pareció algo que describe mi situación perfectamente. Que conste que tras un año de absoluta mierda conmigo misma me siento más fuerte. Pero a veces viene ese señor con su voz de macho alfa a posarse sobre mis ideas. Es un rollo. Para que negarlo.

Hace años decidí que yo con mi vida hacía lo que me daba la gana. Quería a mi manera, practicaba sexo a mi manera. Alejaba las ideas que nos han inculcado gracias al patriarcado: "eres una puta", "una mujer no tiene que ser una facilona", "si follas en la primera cita, no te haces respetar", "el sexo sin amor muestra falta de autoestima", "las mujeres gordas follan por desesperación", "quién se folla a una gorda es porque no tiene nada mejor que hacer", "quién folla con gente fea es porque todo le sirve"... etc. 

Me gustaba quién me daba la gana. Me daba igual si era más o menos guapo. Era mi elección. Y punto. Ligaba si me daba la gana. ¿Por qué no voy a poder gustarle a nadie? ¿Por qué no poder tener sexo desde el respeto aunque al día siguiente decidamos tomar caminos diferentes? ¿Qué pasa por ser gorda? ¿Acaso la gente gorda tiene que vivir en una burbuja encerrada? ¿Acaso el atractivo físico solo es uno? ¿Acaso nada más influye en el deseo? Me revelaba contra el prejuicio y contra las ideas establecidas.

Con el paso del tiempo y al tomar conciencia feminista, fui dándome cuenta de todas las trampas del heteropatriarcado. De todas las frases relacionadas con mi peso de hombres que apreciaba, de los comportamientos de hombres cercanos a mi hacía otras mujeres o hacía mí misma, de lo difícil que es construir una alternativa al modelo de relaciones heteronormativas que tenemos, fui dándome cuenta de como me objetivizaban y de toda la gordofobia, de los prejuicios, de la presión sobre la pareja y sobre la belleza, de la presión sobre el sexo y el amor, de las conversaciones entre hombres, de los mensajes que esos hombres se mandan hablando de nosotras. Y entonces llegó el hilo de Forocoches con mis fotos. 

"Una gorda que no sirve para nada, que no puede ser vegetariana con ese peso", "una gorda fea que no puede aspirar a un buen hombre porque ella no es ni un uno de tía". Mis fotos corrieron por grupos de whatssap de hombres. Fui una de esas mujeres a las que insultar por no ser delgada, de llamar de todo solo por una foto y por una descripción en una página web donde dejaba claro mis ideales, mis valores. Una mujer no normativa no puede tener de eso. Una mujer no normativa se merece la agresión y no puede quejarse al respecto.

En realidad previo a Forocoches, o en paralelo a este hecho, viví otras experiencias que me han dejado traumatizada por injustas. Desde hombres en quiénes confiaba obligándome a tener un sexo que yo no quería o directamente haciéndome cosas sin mi consentimiento, pasando por hombres en discotecas burlándose de mis amigas y de mi misma, hombres que quería aprovechándose de mi estima y plantando su egoísmo en el salón de mi casa, hasta hombres tratándome de loca y contando mis miserias para desprestigiar mis argumentos en cualquier tema. A eso sumé las muertas, las violadas, las deprimidas, las precarias, las mujeres con trastornos de alimentación, etc.

Este mundo masculino/cis me asfixió. Y me encerré en mi misma. O me hice un poco como ellos. No lo sé. El caso es que si un hombre cis me hablaba automáticamente pensaba: "se está burlando de mi y si no se burlará de otras amigas", "seguro que piensa que soy una gorda pero que al menos podrá follar con alguien", "¿habrá visto mi foto en Forocoches?¿será capaz de hacer algo así?". No hace falta decir que esto me impidió relacionarme con hombres en cualquier ámbito. No hace falta decir que no podía tener sexo porque mi mente no me lo permitía. Por un lado sentía que hacía lo correcto, estar alerta, ver el asco de esta sociedad machista y rechazarlo. Por otro, mi mente me negaba confiar en mis posibilidades o en las de los demás. ¿Cómo hacer algo diferente si crees que el resto del mundo no lo entenderá y seguirá machacándote?

Actualmente soy muy crítica con nuestras relaciones heteronormativas y me sigue repateando los comportamientos machistas. Veo poco factible en esta sociedad poder tener relaciones sanas de manera fácil menos aún con hombres cis (¿cómo se puede amar a quién te oprime?¿quién te oprime puede dejar de hacerlo y amarte libremente?¿cómo liberarme sexualmente si quién tengo delante solo piensa en aprovecharse de ello?¿se está liberando sexualmente quién tengo delante o solo ampliando el alcance de la opresión que ejerce?), no digo que sea imposible pero sí bastante excepcional. 

Necesitamos un referente heterodisidente (quiénes todavía vamos por la vida de heterosexuales a esperas de quitarnos de encima este etiquetaje) para romper con la masculinidad tóxica, con el amor romántico, con el sometimiento emocional de las mujeres y el control emocional de los hombres, para romper con la gordofobia y la presión estética y un largo etcétera. 

Llevo tiempo escribiendo sobre ello. Quién sabe si algún día saco algo en claro.


miércoles, 24 de mayo de 2017

La nube

A veces soy solo un cuerpo.
O proyecto de cuerpo.
O cuerpo de trapo.
Una nube oscura es mi cabeza
y desfila a través de mi columna.
"Señorita, 
tiene usted una contractura en el trapecio.
Vigile la postura".
A veces,
todas las horas me pellizcan la piel.
Acabo el día en carne viva.
Apoyo la nube en la almohada.
Llueve y hace viento.
Su silbido rebota en mis sesos.
"Señorita,
tome una de estas pastillas
antes de ir a dormir".
Y en el espejo,
vacío.
Y en el espejo,
rabia.
Y en el espejo,
cansancio.
Y en el espejo,
"no-sé-que-está-pasando".
El solo cuerpo,
o proyecto de cuerpo,
o cuerpo de trapo
está deshilachado.
Las costuras 
apenas se mantienen unidas.
Intento hacer remiendos.
Una y otra vez.
Y más remiendos.
Y otro. 
Y otro.
Llevo mil en tres horas.
"Señorita,
haga usted un esfuerzo.
Hay muchas cosas bonitas".
Y se juntan el día-tarde-noche.
Y los meses podrían llevar 
todos el mismo nombre.
Y como caos.
Y se agarra a mi estómago.
Me hincho como un globo.
Un globo incapaz
de hacer su viaje en el cielo.
"Señorita,
está usted cogiendo muchos kilos.
Haga dieta y ejercicio".
Y la nube,
el solo cuerpo,
proyecto de cuerpo,
o cuerpo de trapo,
la contractura,
el insomnio,
el espejo,
los remiendos y el caos
tocan a una puerta:
"No tengo ganas de vivir".

jueves, 18 de mayo de 2017

La falda de pana roja


La primera vez que tuve cierta conciencia de que era gorda y que ser gorda estaba mal fue a los 5 años, aproximadamente.

Mi madre nos había regalado a mi hermana y a mi una falda roja de pana con un pequeño lazo al inicio de una abertura en la parte de atrás.

Me encantaba esa falsa. ¡Cuanto me gustaba! ¡Me sentía tan bien con ella! ¡Una falda roja! ¡De mi color favorito! Además mi madre, como madre atenta a esos detalles a los que yo no presto atención, nos había puesto en el pelo un lazito a juego con la falda. 

Unas gemelitas con cinco años, unos leotardos blancos, una falda roja, unos zapatos de charol negros, no recuerdo de que color era el jersey- sí que era de cuello alto-. Me da mucha rabia que se haya perdido en mi memoria ese detalle, porque soy capaz de imaginar aquel momento como si fuera hoy mismo.

Unas niñas de clase no paraban de mirarnos. De hacer bromas y reírse. Yo pasaba cerca de ellas (creo que venía de ir a tirar algo a la papelera), confiadísima de mi misma, con una osadía que para mi la quisiera ahora, tan valiente, tan yo misma.

Entonces una de esas niñas (parece que las veo, sentadas juntitas, "jijiji") me dijo:

"Que mal te queda esa falda, tus piernas son muy gordas".

Recuerdo que en ese momento saqué toda mi dignidad, como una folklórica de las que oía mi madre, de esas que miran a la cámara con ojos penetrantes mientas cantan, y respondí:

"Eso es envidia".

Sin embargo, ese comentario sembró "algo" en mi cabeza. Mientras caminaba hacía mi pupitre, y aunque iba ganando el argumento de la envidia, dudé de mi misma.

Yo era gorda.
Ser gorda está mal.
Hay ropa que las gordas no llevamos.
La sociedad gordofóbica me dio su primer aviso.

viernes, 12 de mayo de 2017

Fase 4.

¿Dieta o no-dieta?,
esa es la cuestión.
Amar los pelos de mi sobaco,
pasearlos libres.
O depilarme "por-si-lo-que-sea".
Tinte negro o canas blancas.
Guerra en mi cabeza.
Ropa "que disimule".
Ojalá un look de excesos.
Pero "es-que-no-me-veo".
En realidad, es que soy simple.
"Sexy" no le pega a esta cara.
Soy un "no-estoy-tan-mal".
Quiero ser Frida Kahlo
y dibujarme con la grasa
alrededor de mis caderas.
Me pinto los labios.
Me salgo de la comisura.
Mi cara es un punto rojo
color de mis pasiones.
Mis caricias te follan.
Tus miradas me bastan.
Seis meses no son nada.
Juego yo sola.
Sin prisas.
Sin dar explicaciones.
A mi ritmo.
¡Claro que es posible!
Doblo esta panza.
Es suave y divertida.
La estiro y desaparece.
Y el efecto me gusta.
Miro la foto de "no-parezco-yo"
y pienso "esa tía está buena".
Pero, ¿qué más dará?
¿Qué hago aquí?
Voy despacio.
Luego acelero.
Dudo.
Y hago equilibrismos.
Esto podría estar hasta bien.