miércoles, 6 de diciembre de 2017

Hembrismo, flacofobia y cultura de la violación

Hace poco leí un artículo sobre flacofobia. Voy a ser sincera: me enfadé mucho. Sentí como si alguien me hubiera pegado con el puño cerrado en medio del estómago. ¿Flacofobia? Really?. "¡Con lo que cuesta que nos crean a las personas gordas cuando hablamos de gordofobia!", me dije a mi misma. Incluso comenté en un hilo de conversación de FB donde participaba la mujer que había escrito dicho artículo. La autora, habla de sus experiencias personales, de como la gente le ha señalado por ser excesivamente delgada (ella hace diferencia entre "delgada" y "flaca" entendiendo que ser lo primero es positivo pero lo segundo no). No puedo deslegitimar dichas vivencias compartidas por muchas otras personas que tienen que oír como les llaman anoréxicas o les acusan de consumir algún tipo de sustancia. Me parece injusto y muy doloroso lo que cuentan y soy consciente al 100% que esto ocurre diariamente en una sociedad que nos impone su criterio particular respecto a nuestros cuerpos. Ahora bien, ¿eso es igual a que exista flacofobia? 

La cultura de la delgadez es tan real como la cultura de la violación, de hecho encuentro muchas similitudes entre ambas formas de opresión (como todas las opresiones que al final interseccionan en algún punto). La cultura de la delgadez se traduce a la imposición de un peso marcado por el IMC (índice de masa corporal) como normativo, correcto y objetivo a perseguir por todas las personas, especialmente las mujeres. Se entiende por lo tanto, que nosotras somos objeto de deseo consumible para la mirada masculina esa que nos quiere manejables, eternamente jóvenes, eternamente vulnerables. El control sobre nuestros cuerpos es una de las violencias más potentes (y eficaces) del patriarcado. El peso que se nos exige no es más que una representación clara de lo que se espera de nosotras: lo mínimo posible para no molestar, presentes pero secundarias.

La cultura de la delgadez impregna todo desde que me levanto y un anuncio me dice que tengo que alimentarme a base de unos cereales bajos en calorías para mantener la línea. El anuncio, protagonizado por mujeres, nos revela lo que ya sabíamos: vamos a ser valoradas por nuestro cuerpo, nuestro atractivo y sí, nuestro peso, un peso que jamás debe excederse, jamás de los jamases hemos de ser gordas.

La cultura de la delgadez me persigue también en el almuerzo, cuando las mujeres que tengo en la mesa de al lado se dedican a analizar sus dietas más de 20 minutos, sigue cuando al cruzarme con un conocido me señala que quizá debería volver a perder peso y finaliza cuando en una discoteca el tipo que tengo al lado le dice a sus colegas que no me tocaría ni con un palo porque soy una gorda de mierda. Porque si algo hay claro en la cultura de la delgadez, es que todo el mundo puede invadir mi espacio, dar su opinión, valorar mi cuerpo, hacer comparativas, piropear o menospreciar. 

Normalizamos la cultura de la delgadez como lo hacemos con la cultura de la violación. La publicidad de un perfume con un hombre atacando a una mujer en la marquesina del autobús es violación pero violación "cuqui", violación disfrazada de supuesto glamour, erotismo, poder y seducción, una violación que para el heteropatriarcado todas deseamos en nuestro fondo. Por eso un "no" siempre puede ser un "sí" para una sociedad sexista y machista. ¿Y cómo es esa mujer sometida? Delgada, delgada hasta la extenuación. Siempre delgada. Porque la delgadez es glamour, erostimo, poder y seducción. Y todas tenemos que aspirar a ser delgadas y esforzarnos mucho por serlo. Y si alguien nos insulta o nos hace un comentario, sencillamente nos está haciendo un favor, una llamada de atención para que cambiemos y eso, nos recuerdan, siempre está bien.

Es cierto, no todos los cuerpos delgados son considerados iguales. Porque si algo nos enseña este sistema cargado de jerarquías y pirámides de poder es que siempre puede existir una persona más oprimida que nosotras o una persona con más poder que nosotras. En consecuencia, jamás estamos bien del todo y siempre tenemos que intentar perfeccionar lo que somos. Pero esto no es flacofobia es gordofobia. La misma gordofobia que me oprime a mi porque mi IMC me señala sobrepeso, gordofobia porque esas personas a las que llaman anoréxicas y a las que se vigila sin cesar, no están respondiendo al tipo de delgadez aceptada. 

Pongamos un ejemplo práctico. No podemos negar que los hombres en un sistema heteropatriarcal también sufren la opresión de una masculinidad tóxica que no les deja ser libremente, ahora bien, es eso, qué se yo, ¿hembrismo? No, es machismo. Un machismo que en cualquier caso otorga a los hombres unos privilegios al construir su género como el género dominante. Cuando una compañera delgada se queja de todos los insultos recibidos por ser demasiado flaca se está quejando de lo mismo que me quejo yo: de la gordofobia y de una cultura de la delgadez asfixiante que nos exige unas medidas para tener un valor y ser visibles. Pero no podemos olvidar, como pasara con el ejemplo citado, que es ella la que tiene más privilegios que yo en un sistema que acepta su peso pero niega el mío. Recordemos el anuncio de cereales: jamás de los jamases hemos de ser gordas.


sábado, 18 de noviembre de 2017

NOS ASUSTA



Nos asusta tanto la gente que busca la igualdad.
Personas que nos miran a los ojos.
Que se muestran vulnerables.
Que se plantan con fuerza.
Nos asusta tanto la gente que nos hace crecer.
Personas que nos confrontan.
Y nos dan libertad de decidir.
Siempre jugando a juegos de poder...
Tantas heridas sangrando...
¿Qué hacer con dos alas pegadas a la espalda?

domingo, 29 de octubre de 2017

La gordura en la televisión: Friends.


Estoy viendo Friends. Os voy a contar un capítulo. Dudo que os cuente algo que no sepáis, ya que la serie ha sido repetida hasta la saciedad.

Mónica fue una chica gorda. En la serie la representan en esta época como tonta, débil y una plasta enamorada de Chandler. Chandler no quiere ni hablar con ella, como si fuera la peste y la insulta. Pero tras un año Mónica adelgaza mucho hasta tener un peso normativo. Entonces se hace visible como persona y como mujer para Chandler quién muestra su interés por ella. Mónica quiere vengarse por el desprecio recibido con anterioridad pero resulta que tienen un accidente doméstico y Chandler sufre la amputación de un trocito de un dedo del pie.

La serie muestra entonces la pena de Chandler. Mónica le hizo sufrir gratuitamente SOLO porque éste la llamó GORDA, ¿cómo puede una mujer ser tan mala, tan resentida y tan sumamente emocional? ¿Qué es esto? Pues una manipulación machista y gordofóbica.

Primero, era Chandler quién con sus desprecios humillaba a Mónica una Mónica ya humillada de por sí por todo el mundo. Segundo, fue un accidente no premeditado. Pero de pronto la serie nos dice que ser insultada por el peso no es para tanto y que "pobrecito el señor herido". Lo de siempre; los comentarios sobre el peso son la norma y el centro del mundo son los hombres.

Recapitulemos;
- La gordura se representa como aislamiento social, vulgaridad, idiotez, fealdad.
- La delgadez como sociabilidad, glamour, inteligencia, belleza.
- Los hombres han de juzgar el físico de las mujeres en todas las circunstancias.
- Los sentimientos de los hombres siempre están por encima de los de las mujeres.
- Las mujeres somos terriblemente emocionales y resentidas.

Pues eso.

domingo, 22 de octubre de 2017

La hetera gorda

Vengo sufriendo en mis relaciones íntimas con los hombres toda la vida, da igual que sean abiertas, esporádicas, el sufrimiento forma parte de ellas como la lucha de poderes. Por mucho que digamos que no, somos nosotras, las mujeres, las que estamos por debajo, las que tenemos que ceder, dar gran parte de nuestro espacio, ser pacientes y hacer pedagogía.

En el momento que comencé a acercarme al feminismo fui analizando mis relaciones sexo-afectivas pasadas y presentes y haciendo un esbozo de lo que me gustaría de las futuras. Desde entonces, han ido a menos en número. Por supuesto, defiendo la libertad de toda persona a vivir sus relaciones del modo y la forma que decidan. Abiertas, de una noche, monógamas, esporádicas, poliamorosas, siempre y cuando el respeto esté presente. Tampoco tengo ninguna creencia sagrada sobre el sexo. Entiendo perfectamente que la gente se de placer únicamente porque tienen ganas de ello, no hace falta ningún argumento más complejo. Ahora bien, a nivel personal, hay una serie de situaciones que ya me aburren soberanamente. Me aburre la manera de ligar de los heterosexuales. Me aburre tener que hacerme la tonta, esperar a un señor que vaya de inteligente y superior, reirle las gracias, reforzar su masculinidad e intentar potenciar mi feminidad patriarcal. Me parece lo más estúpido del universo, repleto de clichés y sí, de machismo.

He leído respecto relaciones poliamorosas y mucha gente ha compartido sus experiencias conmigo. No he permanecido en relaciones monógamas por mucho tiempo y en todo caso, la única que era monógama era yo. A veces me veía incapaz de estar con otra gente, otras estaba tranquila y no tenía esa necesidad y en otras, la idea de amor romántico se había instalado en mi cabeza. He tenido más relaciones de una noche y también algunas de unos pocos encuentros esporádicos que finalizaban pronto. En algunos momentos, he tenido varias relaciones de este tipo a la vez. No sé como definirme según el modelo de mis relaciones, la verdad sea dicha. Muchos hombres me han intentado vender la idea de "follamigos" que no se puede creer nadie (aunque reconozco que por mucho tiempo yo sí me lo he creído): ellos realmente no quieren una amistad, porque tampoco es que sepan mucho gestionarla, lo que si quieren realmente es tener sexo sin compromiso. Me parece bien, pero ¿por qué ponerle añadidos, por qué engañar? No es necesario. Ya os lo digo yo. NO LO ES. 

A todo esto, se suma un físico no normativo. Soy una mujer gorda. Vale, hay mujeres gordas estupendas. Vale, hay a gente a la que le gustan las mujeres gordas pero seamos claros: no es lo más común. Los hombres se avergüenzan de estar con mujeres gruesas. Está bien quedar a escondidas de vez en cuando o disfrutar de la intimidad de la habitación pero eso de exponerse al mundo es otro cantar, uno del que prefieren no oír hablar. 

No he sido consciente de todo esto hasta hace poco tiempo. Viendo como tratan a algunas de mis amigas gordas, he podido analizar que gran parte de lo que me pasa a mi es precisamente por lo mismo, una cuestión centrada en el peso. Eres guay mientras folláis pero otra cosa distinta es presentarte a sus amistades o a sus familiares. Para eso mejor una chica aceptada físicamente o al menos que no destaque por su voluminoso culo o barriga. Esta es la realidad. Me da igual si tienes un primo en Cuenca enamoradísimo de una muchacha obesa o si a "noséquéquién" le pirran los michelines. No es la norma. Y en cualquier caso a tu primo de Cuenca y a "noséquién" les consideran fetichistas de un mal: la grasa. Gordofobia en vena.

Estoy cansada de teorizar sobre el modelo de relaciones sin reconocer abiertamente dos problemas importantes: los señores y su masculinidad y la sociedad gordofóbica. 

¿Qué queréis que os diga? No me motiva para nada currarme las relaciones y engañarme mientras me digo que está funcionando cuando no funciona y el señor está tirado en la playa rascándose la barriga. O incluso el señor está encantadísimo de decir que tiene amarrada a una señora o en su defecto, a veinte. Mientras tienes la desgracia de ser una hetera, que alguien me explique cómo puedes estar con dos o tres señores que merezcan la pena. Esto es directamente un imposible, no me jodan. Una cosa es que sean alternativos, vayan a charlas feministas y otra muy distinta lo que ven nuestros ojos, lo que sienten nuestros corazones, lo que padecemos con nuestra sexualidad negada, la falta de cuidados y la acumulación de violencia.

Leí hace poco que el poliamor es para la gente friki, la gente marginada, la gente no guay, y me gustaría que así fuera. Cuando alguien me habla de relaciones abiertas, poliamor y sexo desde el privilegio de un cuerpo normativo que todo el mundo acepta, quiere y desea me cabreo muchísimo. Quizá la persona tenga toda la razón del mundo, esté diciendo algo muy interesante que valoro, pero me quedo con la sensación de que eso no sirve por igual a todo el mundo. Indiscutiblemente un físico normativo te abre más puertas.

Repasemos. Hetera. Gorda. Feminista. ¿Qué alternativa en mis relaciones sexo-afectivas puede ser válida?

Mientras espero dejar atrás esta orientación sexual que me oprime, me margina y me lastima- y lo escribo con toda seriedad, he tenido épocas de ansiedad, de auto-odio- he llegado a la conclusión que quiero vivir sola, conocerme a mi misma y aplicar el auto amor, la auto satisfacción. No puedo ser libre de otro modo. La sociedad no me deja ser libre de otro modo más que en la reconciliación conmigo misma, en el amor a mi cuerpo, en la aceptación del silencio, la lectura, mis gatas, libre mientras escribo y libre mientras el agua de la ducha cae por mis pechos y los acaricio, libre yo, sin nadie, sin esperar aceptaciones de ningún tipo, sin ceder mi espacio a alguien que no me quiere.

Mucha gente pensará que soy una egoísta. Que esta es una idea muy individualista del mundo. Incluso que soy una capitalista de manual que no sabe vivir en la tribu. Me encantaría estar en una tribu, pero de momento la tribu ideal no existe y me encuentro permanentemente expulsada. Esto es pura supervivencia. Supervivencia y de alguna forma también es militancia. La militancia de quién ha experimentado en su piel el sufrimiento del patriarcado, la gordofobia, la monogamía y la heterosexualidad impuesta. Me quiero libre, me quiero sola.

Imagen relacionada




sábado, 14 de octubre de 2017

"La flacofobia no existe".

https://www.facebook.com/tierrautera/posts/1968477426699569


"Hace unos días leí un post en la red en el que se hablaba de <> (si queréis leerlo os lo paso por privado) y quedé impactada ante tal concepto ya que, después de unos añitos de activismo gordo feminista, tengo muy claros y asentados los paradigmas desde los que hacer análisis social. Y saltaron todas mis alarmas. Después de unos días reposando la información... vengo a contaros que...
La flacofobia no existe y os voy a decir por qué...".

@tierrautera

@lachicaimperdible

Tota una vida pujada a la bàscula
La xiqueta és massa grossa,
la mare calla
Ella plora quan arriba a casa
Tatuada en la infantesa
"ets una errada"
Fes dieta per ser acceptada
La salut és molt important
però millor si et sembles
a un maniquí del Zara
Un home vol la feminitat
Què és això de ser tan ampla?
No canvies l'ordre heteropatriarcal
O seràs penalitzada
La dissidència corporal
No ens agrada
Has de prendre la pastilla
per a ser més guapa
De veres, t'estàs estimant?
Mira la revista, no veus què ho fas mal?
"Se tu mateixa" és igual a "se una altra"
Més prima, bella
Més jove i més maca

Grossa per dret
Dret a decidir
El meu cos és meu
I vinc a dir-li sí
Ni estat, ni capital, ni senyoret
En aquestes mamelles impera la meua llei
Tu m'importes menys que res
El meu cos és divers
Gordofòbia en els teus ulls
Et trenque en un moment!!!

Som tots molt alternatius
però fent burles de les grosses omplint la nit
Parlar de qui se les folla és molt divertit
Algun fracasat que no pot escollir
I a la carn que ningú vol li treu partit
Cremem als Senyors amb la nostra filosofia
Hem vingut a lluitar contra la gordofòbia de la vida
Traspasem el masclisme visibilitzant el greix
Voleu dominar-nos assenyalant la nostra pell
Un Senyor menys és una victoria feminista
Aplaque el teu cervell
quan balle en la pista
Si dius alguna cosa, si fas una risa
L' exèrcit de sororitat et farà una visita

Grossa per dret
Dret a decidir 
El meu cos és meu
I vinc a dir-li sí
Ni estat, ni capital, ni senyoret
En aquestes mamelles impera la meua llei
Tu m'importes menys que res
El meu cos és divers
Gordofòbia en els teus ulls
Et trenque en un moment!!!

Lletra:
Carme Godino

Il.lustració:
La chica imperdible

jueves, 12 de octubre de 2017

Binomio Mujeril + Carmen Godino




#feminismo #binomiomujeril #nuevasmiradas #diversidadmehacesfalta #fotografia #arteamateur

27 Octubre, 19.30. En Espai Llimera, Calle Timoneda, 6, Valencia, exposición de fotos abordando el tema de la gordofobia a cargo del proyecto "Nuevas miradas" de Binomio Mujeril y charla de Carmen Godino.

Página Facebook Espai Llimera:

Enlaces Binomio Mujeril: