viernes, 26 de noviembre de 2010

Inteligencia In Da Club



La discoteca repleta. Las copas por todas partes. Los cuerpos desinhibidos. Un choque cualquiera entre el tumulto de gente que no percibe límites y considera que su libertad está por encima de la de los demás.

- Perdona, chavala- dice el macarra de turno, que a pesar de haber pasado la treintena se niega a que sus neuronas crezcan.

- No pasa nada- contesta la muchacha de veinticinco años que está inmersa en unas risas con sus acompañantes.

- Te he dado con el pecho... pero en realidad quería darte con mi polla- le suelta el susodicho macarra, seguido de cuatro alaridos con sus compañeros de fiesta. Su aspecto de machos ibéricos desfasados explosiona con cada carcajada.

La joven por su parte prefiere callar envuelta en mil demonios que se la llevarían en ese preciso momento si no fuera porque sus amigas la apartan a un lado. Su impotencia se traduce en una mirada inquisidora. El macarra se percata y vuelve a la carga.

- No me mires así. ¿Qué pasa, qué eres una chica fina? Vale, mi pene quería encontrarse con tu vulva- las risas de la panda de treinteañeros con el cerebro hundiéndose en gomina y la razón olvidada en alguna parte muy lejana de aquella discoteca, suenan de nuevo acompañadas de un concierto de gestos obscenos.

- ¿Con qué parte del cerebro dices eso? ¿Con la podrida o con la inoperante?- la joven no pudo contenerse.

- ¡Puta niñata!¡Cállate gorda de mierda!- la vena hinchada del macho ibérico humillado pareció estar a punto de reventar.

La joven soltó un resoplido. De nuevo los mismos idiotas que habían por todas partes. En el colegio, en el instituto, en el trabajo. Lidiar con aquella gente le sacaba de quicio. Por eso accedió a apartarse del lugar cuando sus amigas insistieron en hacerlo. El macarra soltó alguna de sus grandes frases elaboradas; "¿qué te crees que te follaría?","¡tú a mi no me pones, casi que me das asco!".

Al rato, unas jóvenes realmente exuberantes se fueron a colocar al lado de los macarras.

La discoteca repleta. Las copas por todas partes. Los cuerpos desinhibidos. Un choque cualquiera entre el tumulto de gente que no se acuerda de que existen límites y donde todo vale.

- Perdona, chavala- dice el macarra, casi salivando.

- No pasa nada- dice la joven a la vez que se atusa la melena perfectamente planchada para la ocasión.

- ¡Cariño, te la metería hasta el fondo!- los instintos del macarra engominado se desatan de una forma que resulta grotesca. Los amigos animan el cotarro jadeando.

- Jajajaja- ríe la joven mientras el macarra considera que tiene derecho a rozar su paquete contra ella.

La exuberante muchacha, que realmente no desea nada, se aparta, pero él la vuelve a coger.

- Te invito a una copa, que me estás poniendo burro- dice el macarra siguiendo con su línea de romanticismo.

- ¡Vale!- dice ella.

La primera joven que ha contemplado la escena piensa que si esa gente fue educada en alguna clase de valores por el mundo y por sí mismos, lo debieron olvidar rematadamente pronto, leyendo el uso de anabolizantes y laxantes para no coger peso.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Complejos




- ¿Has visto mis muslos y barriga?
- Sí, claro. ¿Qué les pasa a tus muslos y a tu barriga?
- ¿Qué no les pasa?, ¡mejor dicho! ¡Les pasa de todo!
- ¿Qué?
- Para empezar son tan gordos que si hundes el dedo puedes caer en un abismo infinito, a veces me da miedo que desaparezcas entre ellos. Por no hablar de la celulitis, que cuando me muevo parezco un flan temblando. ¡Y ya no te digo las malditas estrías!
- ¿Qué son las estrías?
- ¿Cómo? ¿No te has fijado?
- No...
- ¡No me lo creo!
- Creételo... ¿qué son?
- Mira, las rallitas estas. Salen de engordar y adelgazar, cuando la piel se estira. Mira, tengo tantas que un día creo que me abriré del todo y podré enseñar mis órganos internos.
- ¡Que bestia que eres!
- ¡En serio! ¡Mira! ¡Son asquerosas!
- No me lo parecen...
- No mientas, sí lo parecen...
- Lo que tú digas... Voy a la cocina, ¿traigo helado?
- Sí.
- Pero te lo traigo con una condición...
- ¿Qué condición?
- Que me dejes morder y saborear esos muslos y esa barriga durante toda la noche.