jueves, 14 de noviembre de 2013

2013: el machismo sigue.

Hace poco tomé una decisión: saqué de mi vida a un amigo por machista. Me preocupa esta aceptable tolerancia con gente que se dedica a difundir supuestos estudios sobre el alto % de hombres maltratados (he llegado a leer 8 de cada 10 hombres) o la manipulación femenina (como si fuéramos las creadoras de una nueva enfermedad mental).  

En tiempos de crisis el odio aumenta y se ceba con los colectivos vulnerables. Desgraciadamente las mujeres somos uno de esos colectivos y desgraciadamente es fácil percibir esta carga contra nosotras (ya existe una feminización de la pobreza). No lo voy a tolerar, como no pienso tolerar que nadie me intente meter en la cabeza ideas xenófobas u homófobas. Me niego. Aunque los comentarios se disfracen de opiniones diferentes, de ideas, de supuestas reflexiones sin maldad. No voy a creer que el problema económico es culpa de los inmigrantes (¡si no hubieran tantos negros tendría trabajo! ¡si no hubieran tantos moros las ayudas serían para mí! ¡si es que encima vienen a atracarnos! ¡que se apañen en sus países!) ni que la sociedad necesite una moral más recta y terminar con supuestas oleadas de perversión impuesta por los colectivos de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, que osan (oh! ¿cómo se atreven?) a querer los mismos derechos que los heterosexuales (¿pero que se han pensado? ahora resulta, ¡que quieren ser más que nosotros! ¡y tienen un día! ¡y se besan por la calle! ¡los heteros estábamos primero!).  

Vosotros diréis que la sociedad no es ni xenófoba, ni homófoba y ¡menos aún machista! ¡ves cosas donde no hay nada! Bien, las cosas se han suavizado, no son lo que eran, pero creo que solo superficialmente.  

Nuestra educación ha sido tan pésima que ni siquiera ha trabajado decentemente por construir unas mentes más libres, abiertas, y seguimos teniendo un montón de ideas arcaicas que podrían corresponder a nuestros abuelos o a los padres de nuestros abuelos. Busca en tu memoria conversaciones con amigos, conocidos, vecinos y piensa. Seguro que has palpado el machismo, la homofobia o la xenofobia. Y no hace falta tener sesenta años, tengo veinti siete y puedo poneros muchos ejemplos.

"Esta tía exagera", pensaréis. Bien, aquí casos reales de vidas reales. Vividos y/o reproducidos por gente joven. De la treintena. Pasen y vean, machismo en estado puro:

 - Nuestras madres.
Nos han dicho: "no seas golfa", "no te comportes como un chicote", "eres poco femenina", "haz las labores de la casa, tus hermanos no tienen porque hacerlo, son los hombres", "que trabajador es tu hermano, pobrecito, cuanto madruga, cuantas horas hace en la fábrica" (y jamás han dicho cuanto esfuerzo haces tú manteniendo varios trabajos y estudiando y ayudando en cosas de la casa, porque es lo que se espera de ti, porque eres mujer, y no te quejas, y lo haces y nadie vendrá a decirte "felicidades"), "sirve a tu padre el primero y las mejores raciones", "ningún hombre te soportará". Cierto es que han hecho esfuerzos por avanzar y han contrarrestado todo esto con: "hija, si no te casas, no es el fin", "sino encuentras una pareja que quieras y te trate bien, mejor estar sola", "ojalá hubiera sido yo tan independiente como tú", "pues sí, que las chicas lo pasen bien, eso que se llevan para el cuerpo, que nosotras hemos sido muy tontas". Ellas lo hicieron lo mejor que pudieron. Pero ahí están parte de sus ideas, machistas como su educación, como gran parte de la educación que se ha recibido en este país durante décadas.

- Hombres jóvenes que en las discotecas deciden que pueden tocarte sin previo aviso.
Sin que sea un cortejo recíproco, debes aceptar como amabilidad que te aprieten contra ellos, como halagos que intenten rozar su miembro contra ti, que hagan gestos obscenos mientras estás girada, que cuando intentes decirles que te respeten, te llamen gorda, reprimida, imbécil, puta, o incluso que pidan perdón a nuestras parejas, a los hombres, pero no a nosotras, porque a nosotras no se nos pide perdón, somos propiedad del novio, al parecer (y pobres esas chicas, que llaman la atención por un físico normativo. Si encima se sienten incómodas y lo dicen, les llaman creídas, estúpidas, ¿que se habrán pensado?¡si están buenas! ¡es de dominio público!). "Cosas de jóvenes, cosas de imbéciles, nada más". Sí, claro, cosas de imbéciles, sí, e incluso de imbéciles borrachos, pero a mí eso no me consuela. Me sigue pareciendo un comportamiento que no quiero aceptar ni pasar por alto. Y esto no es algo fortuito, es machismo, una adaptación del clásico comentario "todas putas menos mi madre".  

- Amigo encuentra novia. La novia es bastante guapa. Mejor para él. Amigo decide exhibirla como un trofeo.
No solo actúa humillándola (porque no, no es halagador, es bastante denigrante) publicando a los cuatro vientos "que ESE cuerpo, ES SUYO", sino que decide jactarse del resto de amigos y amigas, porque tiene para él ese físico tan ansiado socialmente, ese canon que marca el éxito que ha tenido como hombre. "Mi novia es la mujer más guapa de este grupo" y un largo etcétera respecto al trofeo que supone el cuerpo de ella, como si ella no fuera nada más, como si el resto de amigas no fuéramos nada más, porque no somos tan bonitas (que eso lo dirá él, por cierto), como si él fuera mejor persona, mejor hombre por tenerla al lado, pero no en un sentido emocional, intelectual, no, sino por lucirla como un mero objeto.

- Mujeres jóvenes que opinan que todas somos muy putas.
Que oye, para mí las putas (como profesión) son respetables pero que se me diga en plan despectivo, pues no me hace ninguna ilusión. ¿Por qué somos putas? ¿Por qué decidimos sobre nuestros cuerpo y nuestra sexualidad? ¿Cuándo te conviertes en puta? El hombre es un putero en el momento que paga por irse con profesionales del sexo pero nosotras somos putas de raíz, ya está. En ambos casos, somos las culpables del uso de ese adjetivo. Mujeres jóvenes que piensan que son libres porque deciden adaptarse a un comportamiento plenamente machista: críticas a sus compañeros sexuales, burla sobre el tamaño de sus penes, sobre sus físicos, críticas a hombres menos atractivos, conversaciones constantes sobre temas sexuales de una manera bastante denigrante... No estáis reivindicando nada estáis cogiendo el molde masculino creado durante años, un molde machista, y os estáis metiendo en él.  

- Amiga tiene entrevista de trabajo. ¿Tienes pareja? ¿Desde cuando? ¿Qué planes de futuro tenéis? ¿Vivís juntos? ¿Os casaréis? ¿Cuando?¿Vas a ser madre?
Y dependiendo de las respuestas, la contratan con una duración o con otra. ¿Esta es la conciliación entre vida familiar y laboral de la que presumimos? Las personas no dejan de ser buenas para el trabajo porque tengan hij@s. Una persona que es tratada con la dignidad que merece (incluido el derecho de tiempo para ejercer de madre o padre) es mucho más eficaz en su trabajo que uno al que le explotan y humillan sistemáticamente. Al contrario de lo que nos han vendido, no es para nada productivo machacar a la gente, no es rentable para nadie, ni para la empresa, ni para el trabajador. Las mujeres, por nuestra parte, recibimos dos mensajes a lo largo de nuestra vida: debes ser trabajadora (más mano de obra para que el sistema se frote la patitas) y no dejar de lado tu deseo de ser madre (para de nuevo generar más mano de obra y afianzar el futuro de varias empresas durante décadas), cumpliendo ambos roles con éxito. De este modo sienten que no llegan en el trabajo, piensan que ya no rinden, que son más torpes, y que tampoco lo hacen en casa, están tan cansadas que el sentimiento de culpa y abandono se apodera de ellas haciéndolas creer que son malas madres. Pero no lo son. Al contrario de lo que se piensa, y de todos esos empresarios y gente de bien, tertulianos y cía, que dicen que trabajamos poco y mal, el problema no son las horas, las bajas por maternidad, etc, es la mala gestión del tiempo, una mala planificación de las jornadas, lo que falla. Y las mujeres, lo sienten muy mucho, por esa doble presión que sobre ellas se ejerce: el trabajo y la maternidad.  

- Ataques sexuales.
¿Cuántas de nosotras hemos vivido experiencias donde nos han tocado sin permiso?¿Cuántas al ir a pedir ayuda hemos oído como respuesta "será un enfermo, olvídate"? (No sé a vosotros, pero a mí la pasividad esta me pone enferma. Sé que la gente lo hace para tranquilizarte pero normalizar cualquier cosa me parece cuanto menos peligroso, luego pasa lo que pasa, que pones el informativo y todo te sabe a poco y te comes las lentejas con cuerpos desmembrados de por medio). En otro punto, hablé de esos ataques de muchachos en discotecas, aquí hablo de ataques en lugares públicos por parte de hombres de cualquier edad. Véase: roces en el autobús, roces en tiendas, persecuciones en cualquier lugar porque el señor ha decidido que con cualquier pretexto debe tocarte... A mí me llegó a acorralar un muchacho, con evidentes signos de ir bebido, en el patio de mi finca. La presencia de un vecino mío lo asustó y al final se marchó. No deberíamos ser permisivos con esto, ni normalizar lo poco o nada normal. No es normal que alguien decida que sus genitales deben rozarse contigo en una tienda. No es normal que te persigan por la ciudad produciéndote miedo. No es normal que te acorralen en el propio patio de tu finca. No lo es. Es acoso. Y ese acoso, lo vivimos particularmente las mujeres. No es divertido, ni simpático. Y cuando lo contemos estaría bien recibir un trato empático en lugar de un "¿pero tú le hablaste?" (para insinuar que le diste coba) o "no exageres, tampoco es para tanto". 

- Si no eres madre, ni te lo planteas, eres egoísta y rozas lo antinatural.
Creo que la maternidad debe ser bonito, llevar a un ser dentro debe ser una sensación inexplicable (aunque bueno, nos dejamos la parte de estrías, náuseas, pies hinchados, de que ese ser crecerá y tal...) pero también creo que cada cual tiene derecho a decidir, según su propio criterio, su propia experiencia vital si procrear o no. Me cuestiono ese supuesto instinto de las mujeres por ser madres y me pregunto sino es más bien una construcción social. En cualquier caso, aún suponiendo que tenemos un instinto de madres, también tenemos un cerebro y una capacidad de decisión, ¿por qué deberíamos responder a él sin más? No nos convierte en malas persones, ni malas mujeres. Imponernos la maternidad como único objetivo vital es de un machismo bastante importante. El clásico "la mujer se dedica a sus labores y la crianza de los niños". 

- Feminazismo.
Este termino lo creó un fascista para criticar a las feministas. Mucha gente lo usa para hablar de feministas radicales que odian a los hombres. Bien, no hay ninguna corriente de tal tipo, pero en cualquier caso sería hembrismo (equivale al machismo). El feminismo nada tiene que ver con esto y mucho menos con la palabra "nazi". Mezclar una palabra como feminismo, con un claro componente de libertad, con la palabra nazi, que ya sabemos todos de que va, es un insulto en toda regla. A lo largo de mi vida, me han llamado feminazi en repetidas ocasiones por intentar expresar las ideas que he redactado en este texto. No sé si quién está leyendo esto ve en mis palabras odio hacía los hombres, un ápice de prepotencia, pero creo que nada más lejos de la realidad. Las veces que he intentado reflexionar sobre el feminismo y sobre las cosas que he experimentado, lo que suelo encontrarme al paso es: "eso no es machismo, es que eres muy sensible, eso no es para tanto, es que hay tíos tontos". Y que queréis que os diga, me parece de nuevo una permisividad bastante lamentable. Y no por nada, pero con la permisividad no hemos llegado a ningún lado. 

- Todos los supuestos beneficios que la ley nos ha dado.
Mucha gente argumenta que se nos está favoreciendo enormemente por el mero hecho de ser mujeres. Supongo que hablamos de una Ley de Violencia de Género que responde a una lacra social. No sé si os habéis percatado, pero cada dos por tres, un hombre mata a su pareja. Nadie dice que los hombres sean asesinos, solo decimos que el patriarcado ha enseñado a creer que las mujeres somos propiedad del hombre y que éste, a través de "arrebatos pasionales" puede llegar a enajenarse y acabar con nosotras. Es a través de esta idea, con la que normalizamos la violencia contra las mujeres: podemos decir que es horrible que alguien mate a otro ser humano, pero seguidamente somos capaces de justificarlo de alguna forma. Terrible. En cuanto a la ley, creo que es necesaria, sí, y también creo que la ley tiene muchas lagunas. Una cosa no quita a la otra. Pero usar esta ley como forma de ataque para decir que las mujeres estamos prácticamente discriminando a los hombres, me parece atrevido y peligroso. En cuanto a La Ley de Paridad solo se aplica a nivel electoral, eso en primer lugar. Y en segundo lugar, una medida como esta es considerada discriminación positiva: se aplican cuando una sociedad está en proceso de cambio para ayudar o beneficiar a sectores de la población que por el momento han sido discriminados. La idea es que esas medidas acaben siendo obsoletas porque la propia sociedad acaba aceptando como normal tratar a la gente equitativamente. ¿Creo que esto es la panacea? No, no lo creo. Creo que son medidas que deben estar acompañadas de muchas otras. Ahora bien, no creo que haya que machacar a las mujeres y nuevamente cebarse contra nosotras diciendo frases como: "si quieren ser tratadas igual que se ganen el puesto". Atacándonos a nosotras, no hacemos nada. Hay que ser crítico, de acuerdo, pero no podemos generar nuevas reticencias por cuestión de género cuando lo que se pretende es que las distancias se acorten. 

Recordar que siguen habiendo asesinatos, agresiones a mujeres en manos de sus parejas, ideas muy peligrosas respecto a nuestra condición de mujeres (como el libro "Cásate y sé sumisa" o la más que debatida Ley del Aborto), nos siguen despidiendo por ser madres (o amenazando con ello), cobramos menos que nuestros compañeros... y como dije al inicio, hay una clara feminización de la pobreza (varios estudios de la ONU lo ratifican). Critica las leyes, las medidas, perfecto, pero no a nosotras, no insinúes que "inventamos", que poco más y nos gusta una postura de victimismo para machacar al hombre, así no cambiamos los patrones sociales, ni se lucha por una sociedad mejor, seguimos reproduciendo y alimentando el machismo.

Por último, a los que me leéis, especialmente a vosotros: sé que la mayoría no aprobáis estos comportamientos, sé que la mayoría sois razonables y sensibles con los comportamientos que denigran a otros. Pero muchas veces, sin querer, a través de esta permisividad, esa tolerancia y pasividad que vengo comentando, somos cómplices de ideas machistas, es más, las estamos aprobando. No hay nada de divertido ni de tolerable en lo que vengo contando. Cuando las mujeres os pedimos apoyo, os lo pedimos para erradicar este tipo de comportamientos que como he dicho, podrían resurgir más en estos tiempos donde las desigualdades económicas van en aumento a la par que la tensión social y el odio engendra más odio. Y no os lo pedimos de una manera paternalista, ni para que nos digáis "ea ea", sino porque buscamos el apoyo de nuestros iguales. Cuando no veis todo esto, estáis negando a vuestras madres, vuestras hermanas y vuestras parejas, estáis negando toda una historia de machismo y patriarcado. No es que a nosotras nos guste ir de víctimas, pero no podemos mirar para otra parte y negar la mayor.

viernes, 24 de mayo de 2013

Pseudo-expertos-de-pseudo-seducción



Desde hace tiempo vengo percibiendo cierto éxito sobre cursos, foros, libros, de seducción, dirigidos, casi siempre, a ellos. La verdad, es que una ha leído/escuchado muchas barbaridades de muchachos que han decidido ser una especie de pseudo-coaching de la seducción y que de hecho, se aplican el término como "expertos" en la materia. Me preocupa que alguna de esta gente se convierta en el icono de una generación que lejos de dejar de reproducir el clásico machismo, lo hacen renacer muy mucho y que además, se aprovechan de posibles autoestimas a la altura del suelo para vender humo.

Lógicamente, el producto viene con una buena publicidad: se trata de un grupo de hombres (por supuesto heterosexuales) que han decidido mejorar su autoestima e introducirse en el terreno de la seducción aplicando técnicas (supuestamente) derivadas de estudios psicológicos. Bien, esto no tiene nada de malo. Si uno tiene un problema a la hora de acercarse a las personas, ¿qué mejor que ponerle remedio? Pero poco a poco una se va dando cuenta que como buena publicidad, es engañosa: algunos de estos Manuales de Seducción, de estos tipos que andan forrándose por las redes, de esos foros donde intercambiar consejos, no tienen ni un ápice de buena intención para con las mujeres, ni tampoco con los hombres. La finalidad es ser un macho alfa cretino y despreciable.


1- EL AUTOESTIMA NO SON NÚMEROS


Les encanta coleccionar números de amantes y por supuesto, contarlo cuantas más veces mejor. Cada uno es libre de vivir su sexualidad como quiera, no seré yo quién imponga una cifra de amantes aceptada y otra errónea, el problema es medir el éxito en números, y lo que es peor, que tu autoestima esté sujeta a ello y a una absurda competencia con el resto. Porque sí, sistemáticamente se comparan y compiten en un absurdo duelo de machotes.  

Cualquier psicólogo que se precie no valoraría el éxito de una persona con referencia a este criterio, puesto que una cifra es algo totalmente relativo que además no demuestra que tus habilidades sociales hayan mejorado: puedes conseguir sexo de una forma fácil y en cambio ser lo peor en cuanto a relaciones personales se refiere. 


Obviamente, esto no se lo contarán abiertamente a ninguna mujer, porque claro, una cosa es ir de fantasma por la vida y otra admitirlo sin ningún tipo de pudor. A nosotras nos venderán un rollo infumable de psicología del todo a 100 respecto a la superación de uno mismo: lo poco que ligaban al inicio por sus diversos problemas personales- casi siempre tales problemas serán los típicos complejos de la adolescencia que todos hemos pasado- y lo bien que les va la vida ahora desde que conocen el mundo de la seducción.  


El autoestima tendría que ser algo más serio que esto: reconocer tus fallos y tus virtudes, aprendiendo a vivir con ello, conociéndote mejor y aceptándote conforme eres, respetando a los demás con sus diferencias sin aprovecharte de ellos. La elección de tener más o menos amantes, debería de ser una opción personal, nunca un criterio de éxito y menos de autoestima. 



2- SEXO, SEXO, SEXO

El sexo es otro indicador de éxito, así que la cantidad que practican se convierte en una carrera de fondo en el ranking del mejor seductor

El tema es omnipresente: "más polvos=más éxito", así que deben pasarse la vida copulando para tener un reconocimiento como seductores.

Ni que seducir fuera exclusivamente llevarse a la cama a alguien. Y más polvos no es sinónimo de mejor sexo, todo sea dicho de paso. 


3- TRATO VEJATORIO HACIA LA MUJER


En algunos de los manuales que han pasado por mis manos, en algunos artículos, he leído como nos llaman "víctimas", como si tuviesen que salir a torturarnos. De hecho, para esta gente, salir a seducirnos es prácticamente una cacería. Con semejante descripción no puedo más que pensar que esta gente no busca relacionarse afectivo sexualmente sino que busca extorsionar, manipular y humillar a la mujer en pro de sentirse mejor consigo mismo.


Muchos de estos hombres nos califican según nuestro físico: la abreviatura "TB" (tía buena) sumada a un número del 1 al 10 según consideren puntuarte será un indicativo de la clase de chica con la que han estado. Ya no eres Susana o Elena, simpática, divertida, interesante, estudiante, camarera, risueña... y sí, guapa (pero según los parámetros que uno mismo considere) eres "la chica TB 7 de anoche".

En sus foros, en sus blogs, se hartarán de publicar como era la chica que se han ligado y por supuesto considerarán que su éxito va en aumento según "lo buena" que la susodicha esté (lo pongo entre comillas porque se ciñen a un tipo de estética y belleza normativa). De nuevo, una errónea interpretación de que es el autoestima y el éxito sentimental y/o sexual. 


¿Acostarse con una chica que en teoría está muy buena es sinónimo de mejor sexo? ¿te tienes que querer menos a ti mismo por no salir con Pamela Anderson?¿Por qué, si a lo mejor no te gusta Pamela Anderson y te gusta simplemente Pepita tu vecina del cuarto, con sus gafas, sus vaqueros y sus caderas anchas? 


Mucho dirán que no, que cada uno tiene sus gustos, pero es una verdad encubierta: los gustos deben ser los gustos de la mayoría del grupo, o mejor dicho: los gustos imperantes socialmente. Porque no es lo mismo Pepita que Pamela, por mucho que Pamela te la traiga floja y te tiemblen las piernas con Pepita. Que digo yo, ¿dónde el poder de decisión de cada uno?¿sus gustos?¿lo que le caracteriza como ser único? En ningún sitio. Ceñirse en exclusiva al criterio de un grupo y a un prototipo estético es anularse totalmente como individuo, con capacidad crítica y de decisión. 

Además, ¿quién se ha creído esta gente para puntuar el físico de los otros? 

De nuevo vendrán a hablarte de autoestima, de sentirte lo más, un premio, un caramelito en la boca de las mujeres y por lo tanto, podrán sacar tus defectos porque aspiran a la excelencia. A mi simplemente me parece una soberana estupidez de gente acomplejada que necesita machacar a los demás para sentirse alguien. 

La mayoría de las veces nos tachan de manipuladoras, de querer cazarlos, de no asumir su condición de "machos", cuando no aceptemos como normal el trato o la relación que nos plantean. Hablarán de la dictadura de la monogamia para convencerte de un trato que roza lo vejatorio, mezclando temas con bastante ignorancia (por cierto chatos, ustedes que critican tanto el feminismo va y se apropian de un discurso feminista). 

La idea del Príncipe Azul es contraproducente, el concepto de amor romántico, "hetero-monógamo-para siempre jamás" imperante en nuestra sociedad también lo es, porque idealiza, apuesta por aguantar por encima de todo y genera frustraciones, reduciendo las relaciones sexo-afectivas a un único modelo. Pero olvidaros, ellos no son poliamorosos, no quieren romper con la monogamía por un acto de ampliar horizontes, de buscar libertad, de rebelarse huyendo de la propiedad privada y el sometimiento, no. Ellos quieren ir de poliamorosos con el fin de justificar que el hombre necesita mucho sexo, su máxima sigue siendo la de dominar a la mujer, a todas las posibles.

De otra parte, al parecer alguien les ha dicho que ir de "macarra" es sinónimo de ser una persona segura de sí misma y la clave para ser un estupendo seductor. Otro concepto mal entendido. Alguien seguro de sí mismo no necesita resaltar por encima de los demás sus capacidades, ni dejar constancia sistemáticamente de su supuesta valía. Se puede ser seguro de sí mismo y a la misma vez honesto. Es fácil que para mantener este estatus de tipo que sabe lo que quiere, desprestigien a la chica solo para ser el macho dominante que en teoría deben ser.

No podemos negar que lo rebelde, lo diferente, nos atrae, rompe con la monotonía y nos inspira aventuras y diversión. Pero, ¿dónde está el límite entre un coqueteo y una humillación? 

- Cuando su ego está por encima de absolutamente todo, 
- te llaman "TBloquesea", valorándote exclusivamente por el aspecto físico,
- creen que deben ahondar en tu vulnerabilidad y hacerte daño para mantenerte tras ellos (esto solo genera dependencia y la dependencia nunca fue positiva), 
- necesitan pasearte delante de sus amigos como a un obsequio y no a una persona que respetan por encima de todo,
es ahí, donde aparecerá la humillación. 

He escuchado y leído que nos gusta que nos traten mal por supervivencia, porque la especie lo requiere, que es nuestra naturaleza. A mi esto me recuerda a que nosotras hemos nacido para estar en casa y ellos para salir a trabajar. Machismo maquillado con un aura moderna. 



Cuando eres joven y no te avala una experiencia, el tipo que parece seguro de sí mismo te cautiva porque crees que te rescatará de tus traumas. Pero a medida que crecemos, entendemos que nadie nos va a rescatar, que nos rescatamos solas y un compañero solo es eso, un compañero en el que apoyarte en el camino, no un Superhéroe. 

A menudo he observado como alguno de estos muchachos acaban intentando conquistar a chicas a las que sacan cinco o seis años. Como dije, cuando somos más jóvenes, ingenuas e inexpertas y queremos vivir aventuras, no nos percatamos de según qué cosas. Lo realmente despreciable es que alguien se aproveche de esto para cumplir sus propósitos de poder.


La seguridad en uno mismo no tiene que implicar que su ego llegue a todo de forma desmedida, como si fuera la única parte importante de una relación. La seguridad en uno mismo se transmite mediante la aceptación de lo que se es y lo que es el otro, con lo bueno y lo menos bueno, entendiendo que en una relación de cualquier tipo se requiere de comunicación y negociación, sin tener miedo a ejercer el rol del más fuerte o el vulnerable cuando el momento lo requiere. 

Como guinda del pastel algunos te podrán soltar que la culpa no es de ellos, que ellas son mayores para saber que se hacen y que al fin y al cabo, sus técnicas dan resultado. "Yo le pego, pero porque ella se deja".


4- PSICOLOGÍA ENVENENADA

Emplearán muchos términos que parecerán decir mucho, confundirán a la gente y eliminarán cualquier rastro de psicología positiva que pudiera existir.
Envenenarán la palabra autoestima.
Envenenarán el concepto de habilidades sociales.
Envenenarán cualquier atisbo de crecimiento personal.
Y por supuesto, harán un análisis de la mujer pésimo, como ya dije anteriormente, basado en ideas machistas.
El creador del manual, del foro, del blog, se colgará el cartel de pseudo-psicólogo, pseudo-coach o semejante y se pondrán de ejemplo de perfección ante un buen número de chavales. Cuando lo que quieres es crear una secta de veneración hacía tu persona, me pregunto hasta que punto quieres ayudar al otro o seguir viviendo en un permanente auto-engaño para huir de tus propias frustraciones.


5- PÉRDIDA DE LA ESPONTANEIDAD Y LO REALMENTE POSITIVO DE UNO MISMO

Si uno sigue al pie de la letra ciertos manuales, si se tienen como héroes a auténticos capullos, si no se es un poco crítico con lo que se lee o se escucha, se correrá el riesgo de alejarse de lo que es ser una buena persona.

A base de realizar "ejercicios" borrarán de un plumazo la normalización de una situación tan común como es salir a pasarlo bien y conocer gente, y en lugar de integrarlo en su vida de forma cotidiana, se generará un circo que convertirá al muchacho en una auténtica caricatura de sí mismo. 


6- INCAPACIDAD PARA RECIBIR UNA CRITICA O PARA REALIZARSE UNA AUTOCRITICA

A mucha de esta gente le encanta la alabanza de forma desmedida (por aquello que la mujer les tiene que admirar, porque son los que dominan, los que no se muestran sensibles, ni vulnerables, ni nada que implique ser terrenal). A cualquier pequeña crítica, se encerrarán en su caparazón y llamaran al otro envidioso/fracasado porque se limita a ser un "pagafantas", y a la otra, despechada, porque no ha conocido todavía a un macho de verdad.

Para muchos, la auto-crítica consiste en revisar sus técnicas, para seguir siendo un poco más capullos y tener más muchachas que llevarse a la cama, jugar más con los demás, seguir inflando su ego y ese tipo de cosas que hacen de un hombre un gran ser (léase con ironía). Plantearse si lo que hacen es ético, está a un abismo de sus mentes. 


Por supuesto, ensalzar algo bueno de ellas les resultará difícil, un ser tan especial nunca muestra su debilidad ante su "presa". ¿Os suena de algo? Sí, es maltrato.


7- ¿TODO ES MALO EN EL TERRENO DE LA SEDUCCIÓN?

Supongo que como en la vida misma, hay de todo. Ahora bien, tras reflexionar y observar, la mayoría de estos movimientos me parecen pura militancia heterosexual. Es decir, no dejan de reproducir, con mayor o menor énfasis los roles de género que un sistema heteropatriarcal nos atribuye por el simple hecho de ser hombres o mujeres. Y eso me parece peligroso y machista.


Por último, una persona puede mejorar sus habilidades sociales y por supuesto hay técnicas. Si alguien tiene problemas reales para relacionarse y eso le impide desarrollarse en el terreno sexual y/o sentimental aconsejo acudan a un psicólogo o al menos se rodeen de gente que les ayude a crecer como persona, pero no para manejar cifras de mujeres como si fuéramos objetos, ni números de teléfono en la agenda, sino para mejorar, conocerse y conocer quizás más al otro.