jueves, 14 de noviembre de 2013

2013: el machismo sigue.

Hace poco tomé una decisión: saqué de mi vida a un amigo por machista. Me preocupa esta aceptable tolerancia con gente que se dedica a difundir supuestos estudios sobre el alto % de hombres maltratados (he llegado a leer 8 de cada 10 hombres) o la manipulación femenina (como si fuéramos las creadoras de una nueva enfermedad mental).  

En tiempos de crisis el odio aumenta y se ceba con los colectivos vulnerables. Desgraciadamente las mujeres somos uno de esos colectivos y desgraciadamente es fácil percibir esta carga contra nosotras (ya existe una feminización de la pobreza). No lo voy a tolerar, como no pienso tolerar que nadie me intente meter en la cabeza ideas xenófobas u homófobas. Me niego. Aunque los comentarios se disfracen de opiniones diferentes, de ideas, de supuestas reflexiones sin maldad. No voy a creer que el problema económico es culpa de los inmigrantes (¡si no hubieran tantos negros tendría trabajo! ¡si no hubieran tantos moros las ayudas serían para mí! ¡si es que encima vienen a atracarnos! ¡que se apañen en sus países!) ni que la sociedad necesite una moral más recta y terminar con supuestas oleadas de perversión impuesta por los colectivos de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, que osan (oh! ¿cómo se atreven?) a querer los mismos derechos que los heterosexuales (¿pero que se han pensado? ahora resulta, ¡que quieren ser más que nosotros! ¡y tienen un día! ¡y se besan por la calle! ¡los heteros estábamos primero!).  

Vosotros diréis que la sociedad no es ni xenófoba, ni homófoba y ¡menos aún machista! ¡ves cosas donde no hay nada! Bien, las cosas se han suavizado, no son lo que eran, pero creo que solo superficialmente.  

Nuestra educación ha sido tan pésima que ni siquiera ha trabajado decentemente por construir unas mentes más libres, abiertas, y seguimos teniendo un montón de ideas arcaicas que podrían corresponder a nuestros abuelos o a los padres de nuestros abuelos. Busca en tu memoria conversaciones con amigos, conocidos, vecinos y piensa. Seguro que has palpado el machismo, la homofobia o la xenofobia. Y no hace falta tener sesenta años, tengo veinti siete y puedo poneros muchos ejemplos.

"Esta tía exagera", pensaréis. Bien, aquí casos reales de vidas reales. Vividos y/o reproducidos por gente joven. De la treintena. Pasen y vean, machismo en estado puro:

 - Nuestras madres.
Nos han dicho: "no seas golfa", "no te comportes como un chicote", "eres poco femenina", "haz las labores de la casa, tus hermanos no tienen porque hacerlo, son los hombres", "que trabajador es tu hermano, pobrecito, cuanto madruga, cuantas horas hace en la fábrica" (y jamás han dicho cuanto esfuerzo haces tú manteniendo varios trabajos y estudiando y ayudando en cosas de la casa, porque es lo que se espera de ti, porque eres mujer, y no te quejas, y lo haces y nadie vendrá a decirte "felicidades"), "sirve a tu padre el primero y las mejores raciones", "ningún hombre te soportará". Cierto es que han hecho esfuerzos por avanzar y han contrarrestado todo esto con: "hija, si no te casas, no es el fin", "sino encuentras una pareja que quieras y te trate bien, mejor estar sola", "ojalá hubiera sido yo tan independiente como tú", "pues sí, que las chicas lo pasen bien, eso que se llevan para el cuerpo, que nosotras hemos sido muy tontas". Ellas lo hicieron lo mejor que pudieron. Pero ahí están parte de sus ideas, machistas como su educación, como gran parte de la educación que se ha recibido en este país durante décadas.

- Hombres jóvenes que en las discotecas deciden que pueden tocarte sin previo aviso.
Sin que sea un cortejo recíproco, debes aceptar como amabilidad que te aprieten contra ellos, como halagos que intenten rozar su miembro contra ti, que hagan gestos obscenos mientras estás girada, que cuando intentes decirles que te respeten, te llamen gorda, reprimida, imbécil, puta, o incluso que pidan perdón a nuestras parejas, a los hombres, pero no a nosotras, porque a nosotras no se nos pide perdón, somos propiedad del novio, al parecer (y pobres esas chicas, que llaman la atención por un físico normativo. Si encima se sienten incómodas y lo dicen, les llaman creídas, estúpidas, ¿que se habrán pensado?¡si están buenas! ¡es de dominio público!). "Cosas de jóvenes, cosas de imbéciles, nada más". Sí, claro, cosas de imbéciles, sí, e incluso de imbéciles borrachos, pero a mí eso no me consuela. Me sigue pareciendo un comportamiento que no quiero aceptar ni pasar por alto. Y esto no es algo fortuito, es machismo, una adaptación del clásico comentario "todas putas menos mi madre".  

- Amigo encuentra novia. La novia es bastante guapa. Mejor para él. Amigo decide exhibirla como un trofeo.
No solo actúa humillándola (porque no, no es halagador, es bastante denigrante) publicando a los cuatro vientos "que ESE cuerpo, ES SUYO", sino que decide jactarse del resto de amigos y amigas, porque tiene para él ese físico tan ansiado socialmente, ese canon que marca el éxito que ha tenido como hombre. "Mi novia es la mujer más guapa de este grupo" y un largo etcétera respecto al trofeo que supone el cuerpo de ella, como si ella no fuera nada más, como si el resto de amigas no fuéramos nada más, porque no somos tan bonitas (que eso lo dirá él, por cierto), como si él fuera mejor persona, mejor hombre por tenerla al lado, pero no en un sentido emocional, intelectual, no, sino por lucirla como un mero objeto.

- Mujeres jóvenes que opinan que todas somos muy putas.
Que oye, para mí las putas (como profesión) son respetables pero que se me diga en plan despectivo, pues no me hace ninguna ilusión. ¿Por qué somos putas? ¿Por qué decidimos sobre nuestros cuerpo y nuestra sexualidad? ¿Cuándo te conviertes en puta? El hombre es un putero en el momento que paga por irse con profesionales del sexo pero nosotras somos putas de raíz, ya está. En ambos casos, somos las culpables del uso de ese adjetivo. Mujeres jóvenes que piensan que son libres porque deciden adaptarse a un comportamiento plenamente machista: críticas a sus compañeros sexuales, burla sobre el tamaño de sus penes, sobre sus físicos, críticas a hombres menos atractivos, conversaciones constantes sobre temas sexuales de una manera bastante denigrante... No estáis reivindicando nada estáis cogiendo el molde masculino creado durante años, un molde machista, y os estáis metiendo en él.  

- Amiga tiene entrevista de trabajo. ¿Tienes pareja? ¿Desde cuando? ¿Qué planes de futuro tenéis? ¿Vivís juntos? ¿Os casaréis? ¿Cuando?¿Vas a ser madre?
Y dependiendo de las respuestas, la contratan con una duración o con otra. ¿Esta es la conciliación entre vida familiar y laboral de la que presumimos? Las personas no dejan de ser buenas para el trabajo porque tengan hij@s. Una persona que es tratada con la dignidad que merece (incluido el derecho de tiempo para ejercer de madre o padre) es mucho más eficaz en su trabajo que uno al que le explotan y humillan sistemáticamente. Al contrario de lo que nos han vendido, no es para nada productivo machacar a la gente, no es rentable para nadie, ni para la empresa, ni para el trabajador. Las mujeres, por nuestra parte, recibimos dos mensajes a lo largo de nuestra vida: debes ser trabajadora (más mano de obra para que el sistema se frote la patitas) y no dejar de lado tu deseo de ser madre (para de nuevo generar más mano de obra y afianzar el futuro de varias empresas durante décadas), cumpliendo ambos roles con éxito. De este modo sienten que no llegan en el trabajo, piensan que ya no rinden, que son más torpes, y que tampoco lo hacen en casa, están tan cansadas que el sentimiento de culpa y abandono se apodera de ellas haciéndolas creer que son malas madres. Pero no lo son. Al contrario de lo que se piensa, y de todos esos empresarios y gente de bien, tertulianos y cía, que dicen que trabajamos poco y mal, el problema no son las horas, las bajas por maternidad, etc, es la mala gestión del tiempo, una mala planificación de las jornadas, lo que falla. Y las mujeres, lo sienten muy mucho, por esa doble presión que sobre ellas se ejerce: el trabajo y la maternidad.  

- Ataques sexuales.
¿Cuántas de nosotras hemos vivido experiencias donde nos han tocado sin permiso?¿Cuántas al ir a pedir ayuda hemos oído como respuesta "será un enfermo, olvídate"? (No sé a vosotros, pero a mí la pasividad esta me pone enferma. Sé que la gente lo hace para tranquilizarte pero normalizar cualquier cosa me parece cuanto menos peligroso, luego pasa lo que pasa, que pones el informativo y todo te sabe a poco y te comes las lentejas con cuerpos desmembrados de por medio). En otro punto, hablé de esos ataques de muchachos en discotecas, aquí hablo de ataques en lugares públicos por parte de hombres de cualquier edad. Véase: roces en el autobús, roces en tiendas, persecuciones en cualquier lugar porque el señor ha decidido que con cualquier pretexto debe tocarte... A mí me llegó a acorralar un muchacho, con evidentes signos de ir bebido, en el patio de mi finca. La presencia de un vecino mío lo asustó y al final se marchó. No deberíamos ser permisivos con esto, ni normalizar lo poco o nada normal. No es normal que alguien decida que sus genitales deben rozarse contigo en una tienda. No es normal que te persigan por la ciudad produciéndote miedo. No es normal que te acorralen en el propio patio de tu finca. No lo es. Es acoso. Y ese acoso, lo vivimos particularmente las mujeres. No es divertido, ni simpático. Y cuando lo contemos estaría bien recibir un trato empático en lugar de un "¿pero tú le hablaste?" (para insinuar que le diste coba) o "no exageres, tampoco es para tanto". 

- Si no eres madre, ni te lo planteas, eres egoísta y rozas lo antinatural.
Creo que la maternidad debe ser bonito, llevar a un ser dentro debe ser una sensación inexplicable (aunque bueno, nos dejamos la parte de estrías, náuseas, pies hinchados, de que ese ser crecerá y tal...) pero también creo que cada cual tiene derecho a decidir, según su propio criterio, su propia experiencia vital si procrear o no. Me cuestiono ese supuesto instinto de las mujeres por ser madres y me pregunto sino es más bien una construcción social. En cualquier caso, aún suponiendo que tenemos un instinto de madres, también tenemos un cerebro y una capacidad de decisión, ¿por qué deberíamos responder a él sin más? No nos convierte en malas persones, ni malas mujeres. Imponernos la maternidad como único objetivo vital es de un machismo bastante importante. El clásico "la mujer se dedica a sus labores y la crianza de los niños". 

- Feminazismo.
Este termino lo creó un fascista para criticar a las feministas. Mucha gente lo usa para hablar de feministas radicales que odian a los hombres. Bien, no hay ninguna corriente de tal tipo, pero en cualquier caso sería hembrismo (equivale al machismo). El feminismo nada tiene que ver con esto y mucho menos con la palabra "nazi". Mezclar una palabra como feminismo, con un claro componente de libertad, con la palabra nazi, que ya sabemos todos de que va, es un insulto en toda regla. A lo largo de mi vida, me han llamado feminazi en repetidas ocasiones por intentar expresar las ideas que he redactado en este texto. No sé si quién está leyendo esto ve en mis palabras odio hacía los hombres, un ápice de prepotencia, pero creo que nada más lejos de la realidad. Las veces que he intentado reflexionar sobre el feminismo y sobre las cosas que he experimentado, lo que suelo encontrarme al paso es: "eso no es machismo, es que eres muy sensible, eso no es para tanto, es que hay tíos tontos". Y que queréis que os diga, me parece de nuevo una permisividad bastante lamentable. Y no por nada, pero con la permisividad no hemos llegado a ningún lado. 

- Todos los supuestos beneficios que la ley nos ha dado.
Mucha gente argumenta que se nos está favoreciendo enormemente por el mero hecho de ser mujeres. Supongo que hablamos de una Ley de Violencia de Género que responde a una lacra social. No sé si os habéis percatado, pero cada dos por tres, un hombre mata a su pareja. Nadie dice que los hombres sean asesinos, solo decimos que el patriarcado ha enseñado a creer que las mujeres somos propiedad del hombre y que éste, a través de "arrebatos pasionales" puede llegar a enajenarse y acabar con nosotras. Es a través de esta idea, con la que normalizamos la violencia contra las mujeres: podemos decir que es horrible que alguien mate a otro ser humano, pero seguidamente somos capaces de justificarlo de alguna forma. Terrible. En cuanto a la ley, creo que es necesaria, sí, y también creo que la ley tiene muchas lagunas. Una cosa no quita a la otra. Pero usar esta ley como forma de ataque para decir que las mujeres estamos prácticamente discriminando a los hombres, me parece atrevido y peligroso. En cuanto a La Ley de Paridad solo se aplica a nivel electoral, eso en primer lugar. Y en segundo lugar, una medida como esta es considerada discriminación positiva: se aplican cuando una sociedad está en proceso de cambio para ayudar o beneficiar a sectores de la población que por el momento han sido discriminados. La idea es que esas medidas acaben siendo obsoletas porque la propia sociedad acaba aceptando como normal tratar a la gente equitativamente. ¿Creo que esto es la panacea? No, no lo creo. Creo que son medidas que deben estar acompañadas de muchas otras. Ahora bien, no creo que haya que machacar a las mujeres y nuevamente cebarse contra nosotras diciendo frases como: "si quieren ser tratadas igual que se ganen el puesto". Atacándonos a nosotras, no hacemos nada. Hay que ser crítico, de acuerdo, pero no podemos generar nuevas reticencias por cuestión de género cuando lo que se pretende es que las distancias se acorten. 

Recordar que siguen habiendo asesinatos, agresiones a mujeres en manos de sus parejas, ideas muy peligrosas respecto a nuestra condición de mujeres (como el libro "Cásate y sé sumisa" o la más que debatida Ley del Aborto), nos siguen despidiendo por ser madres (o amenazando con ello), cobramos menos que nuestros compañeros... y como dije al inicio, hay una clara feminización de la pobreza (varios estudios de la ONU lo ratifican). Critica las leyes, las medidas, perfecto, pero no a nosotras, no insinúes que "inventamos", que poco más y nos gusta una postura de victimismo para machacar al hombre, así no cambiamos los patrones sociales, ni se lucha por una sociedad mejor, seguimos reproduciendo y alimentando el machismo.

Por último, a los que me leéis, especialmente a vosotros: sé que la mayoría no aprobáis estos comportamientos, sé que la mayoría sois razonables y sensibles con los comportamientos que denigran a otros. Pero muchas veces, sin querer, a través de esta permisividad, esa tolerancia y pasividad que vengo comentando, somos cómplices de ideas machistas, es más, las estamos aprobando. No hay nada de divertido ni de tolerable en lo que vengo contando. Cuando las mujeres os pedimos apoyo, os lo pedimos para erradicar este tipo de comportamientos que como he dicho, podrían resurgir más en estos tiempos donde las desigualdades económicas van en aumento a la par que la tensión social y el odio engendra más odio. Y no os lo pedimos de una manera paternalista, ni para que nos digáis "ea ea", sino porque buscamos el apoyo de nuestros iguales. Cuando no veis todo esto, estáis negando a vuestras madres, vuestras hermanas y vuestras parejas, estáis negando toda una historia de machismo y patriarcado. No es que a nosotras nos guste ir de víctimas, pero no podemos mirar para otra parte y negar la mayor.