sábado, 12 de julio de 2014

Rebel·lió!


Vaig descobrir que la manera de ser jo
implicava rebel·lió.




viernes, 4 de julio de 2014

Eres tú, hombre de izquierdas.

Compañero:

Ambos somos de izquierdas, quizá no militemos en el mismo partido, ni hemos coincidido en la misma asamblea, asociación o plataforma vecinal, o por el contrario, nos cruzamos por ellas en repetidas ocasiones. Estoy más cerca de ti, que de cualquier votante del PP o híbridos raros similares. Queremos luchar y cambiar las cosas, entendiendo que la democracia es otra cosa y no esta mentira de votar cada 4 años. Nos hemos dado cuenta que este sistema capitalista nos está asfixiando. Sin embargo, constantemente me pides justificaciones (por más que argumente, nunca es suficiente) y espero que no te siente mal, pero estoy un poco harta.
Eres tú, hombre de izquierdas, quién dice de que se puede bromear e ironizar, que luchas son las serias, las necesarias y las aceptadas y cuando estoy o no exagerando.

Aunque no lo admitas, miras con recelo la palabra feminismo y no va mucho contigo el tema de reconocer el patriarcado y el machismo. Si lo nombras, es con la boca pequeña o incluso para reírte de las feministas radicales, tratándolas de pesadas, mujeres amargadas que no tienen nada más que hacer que subirse al carro de la defensa de su género, casi por necesidad de desprestigiar al hombre. Por supuesto, sus voces no son tan necesarias en tu asamblea o reuniones, plagadas de hombres intelectuales que realmente tienen el poder de la verdad. Es probable, que incluso saltes con que no hace falta ser "tan feminista" porque en realidad te parece una lucha menor. De este modo, contribuyes a aceptar como normal el machismo (quizás de una forma más sutil o menos carca que en el pasado, pero ahí estará, en tu manera de analizar la historia y el presente de las mujeres y la sociedad, e incluso en tu manera de tratarlas, condescendientemente o por el contrario, con cierto despotismo). Denunciar la violencia de género o el acoso callejero te parecerá bien siempre y cuando no ocurra en el colectivo o espacio donde militas. Entonces lo minimizarás y escucharás antes la versión del compañero que el de la compañera agredida.

De la misma forma crees tener superada la homofobia. Eso sí, los gays te parecen todos unos acosadores a los que aceptar siempre y cuando no vayan soltando plumas a tu paso. Criticas el día del Orgullo Gay por considerarlo un simple Carnaval. Querido compañero, que este sistema, haya cogido la parte festiva y sexual de la celebración, olvidándose de la parte histórica y reivindicativa, no hace que debamos ignorar dicho día (que recuerda los disturbios ocurridos en Nueva York en 1970), ni al colectivo LGTBI en su totalidad. Dices que nadie tiene que hacer público si es lesbiana o gay, que así se ayuda a la normalización, al fin y al cabo, ¡tú no proclamas que eres heterosexual! Compañero, lo proclamas de forma involuntaria cada día. Cuando te fijas en el físico de una mujer y resaltas sus atributos a los demás (cosa además bastante machista), cuando hablas abiertamente de tus parejas-mujeres o cuando generas debate sobre el sexo heterosexual. Te das el lujo de poder hacerlo porque tu condición de heterosexual es la orientación mayoritaria, impuesta y aceptada socialmente. Obviamente, reconocer la homosexualidad de uno es algo que concierne a esa persona únicamente, pero cuando se dice sin tapujos, se ayuda a derribar muros, a ser más libre y a que la sociedad lo vea con mayor normalidad (y te recuerdo que si algo le gusta a la derecha es que todo sea privado, para poder criticar aquello que no esté dentro de los parámetros de relación heteropatriarcal y de paso, seguir con su estela de hipocresía a raudales).  

Por supuesto, apoyas a la gente con discapacidad, pero estas hasta las narices de que en tu empresa contraten a "gente no apta" que ralentizan tu trabajo. Lo ideal sería que las personas con diversidad funcional fueran contratadas con normalidad, pero no es así, porque como bien sabes, el sistema capitalista no los encuentra productivos. Aunque contratar a alguien basándose en que la empresa recibe una bonificación no es la solución perfecta si es la alternativa más factible que tenemos por el momento y el modo de que estas personas estén dentro del mundo laboral (y olvídate, nadie te está quitando tu trabajo, el % de gente con una minusvalía reconocida contratada sigue siendo bajísimo). Si tienes que hacer una crítica, hazlo al sistema, al empresario, pero no al colectivo oprimido.

Por otra parte, tampoco te parece tan importante:
- El ecologismo: "Total, queramos o no, este mundo no se va a poder cambiar porque recicles cuatro cosas o se proteja más el territorio", "el progreso es lo que tiene"...
- El maltrato animal: "Vinieron al mundo para sufrir, matarse entre ellos y que nos los comamos", "la gente es que se escandaliza por todo, no es para tanto lo de las fiestas que usan animales"...
- El derecho a decidir de los pueblos: "Si quieren independizarse están en su derecho, pero y sí ahora se quiere independizar mi barrio, ¿qué hacemos? es ridículo", "no quieren defender su lengua, solo imponerla"...

Simplificas y ridiculizas luchas que deberían ser la tuya también, porque te recuerdo que es ese sistema capitalista que tanto nombras el que vive de oprimir al otro, animal, mujer, hombre, medio ambiente, pueblo, en lugar de escuchar con humildad y menos soberbia, de informarte y conocer la historia. 

Compañero, no impongas, no quieras controlar, no te burles y sobre todo no busques ejercer el control. Muy al contrario de lo que crees, no estarás luchando de una manera constructiva, si no que dividirás todo activismo y generarás jerarquías varias, entorno a discursos dogmáticos que quemarán a buena parte de las personas que tengas alrededor.