miércoles, 6 de diciembre de 2017

Hembrismo, flacofobia y cultura de la violación

Hace poco leí un artículo sobre flacofobia. Voy a ser sincera: me enfadé mucho. Sentí como si alguien me hubiera pegado con el puño cerrado en medio del estómago. ¿Flacofobia? Really?. "¡Con lo que cuesta que nos crean a las personas gordas cuando hablamos de gordofobia!", me dije a mi misma. Incluso comenté en un hilo de conversación de FB donde participaba la mujer que había escrito dicho artículo. La autora, habla de sus experiencias personales, de como la gente le ha señalado por ser excesivamente delgada (ella hace diferencia entre "delgada" y "flaca" entendiendo que ser lo primero es positivo pero lo segundo no). No puedo deslegitimar dichas vivencias compartidas por muchas otras personas que tienen que oír como les llaman anoréxicas o les acusan de consumir algún tipo de sustancia. Me parece injusto y muy doloroso lo que cuentan y soy consciente al 100% que esto ocurre diariamente en una sociedad que nos impone su criterio particular respecto a nuestros cuerpos. Ahora bien, ¿eso es igual a que exista flacofobia? 

La cultura de la delgadez es tan real como la cultura de la violación, de hecho encuentro muchas similitudes entre ambas formas de opresión (como todas las opresiones que al final interseccionan en algún punto). La cultura de la delgadez se traduce a la imposición de un peso marcado por el IMC (índice de masa corporal) como normativo, correcto y objetivo a perseguir por todas las personas, especialmente las mujeres. Se entiende por lo tanto, que nosotras somos objeto de deseo consumible para la mirada masculina esa que nos quiere manejables, eternamente jóvenes, eternamente vulnerables. El control sobre nuestros cuerpos es una de las violencias más potentes (y eficaces) del patriarcado. El peso que se nos exige no es más que una representación clara de lo que se espera de nosotras: lo mínimo posible para no molestar, presentes pero secundarias.

La cultura de la delgadez impregna todo desde que me levanto y un anuncio me dice que tengo que alimentarme a base de unos cereales bajos en calorías para mantener la línea. El anuncio, protagonizado por mujeres, nos revela lo que ya sabíamos: vamos a ser valoradas por nuestro cuerpo, nuestro atractivo y sí, nuestro peso, un peso que jamás debe excederse, jamás de los jamases hemos de ser gordas.

La cultura de la delgadez me persigue también en el almuerzo, cuando las mujeres que tengo en la mesa de al lado se dedican a analizar sus dietas más de 20 minutos, sigue cuando al cruzarme con un conocido me señala que quizá debería volver a perder peso y finaliza cuando en una discoteca el tipo que tengo al lado le dice a sus colegas que no me tocaría ni con un palo porque soy una gorda de mierda. Porque si algo hay claro en la cultura de la delgadez, es que todo el mundo puede invadir mi espacio, dar su opinión, valorar mi cuerpo, hacer comparativas, piropear o menospreciar. 

Normalizamos la cultura de la delgadez como lo hacemos con la cultura de la violación. La publicidad de un perfume con un hombre atacando a una mujer en la marquesina del autobús es violación pero violación "cuqui", violación disfrazada de supuesto glamour, erotismo, poder y seducción, una violación que para el heteropatriarcado todas deseamos en nuestro fondo. Por eso un "no" siempre puede ser un "sí" para una sociedad sexista y machista. ¿Y cómo es esa mujer sometida? Delgada, delgada hasta la extenuación. Siempre delgada. Porque la delgadez es glamour, erostimo, poder y seducción. Y todas tenemos que aspirar a ser delgadas y esforzarnos mucho por serlo. Y si alguien nos insulta o nos hace un comentario, sencillamente nos está haciendo un favor, una llamada de atención para que cambiemos y eso, nos recuerdan, siempre está bien.

Es cierto, no todos los cuerpos delgados son considerados iguales. Porque si algo nos enseña este sistema cargado de jerarquías y pirámides de poder es que siempre puede existir una persona más oprimida que nosotras o una persona con más poder que nosotras. En consecuencia, jamás estamos bien del todo y siempre tenemos que intentar perfeccionar lo que somos. Pero esto no es flacofobia es gordofobia. La misma gordofobia que me oprime a mi porque mi IMC me señala sobrepeso, gordofobia porque esas personas a las que llaman anoréxicas y a las que se vigila sin cesar, no están respondiendo al tipo de delgadez aceptada. 

Pongamos un ejemplo práctico. No podemos negar que los hombres en un sistema heteropatriarcal también sufren la opresión de una masculinidad tóxica que no les deja ser libremente, ahora bien, es eso, qué se yo, ¿hembrismo? No, es machismo. Un machismo que en cualquier caso otorga a los hombres unos privilegios al construir su género como el género dominante. Cuando una compañera delgada se queja de todos los insultos recibidos por ser demasiado flaca se está quejando de lo mismo que me quejo yo: de la gordofobia y de una cultura de la delgadez asfixiante que nos exige unas medidas para tener un valor y ser visibles. Pero no podemos olvidar, como pasara con el ejemplo citado, que es ella la que tiene más privilegios que yo en un sistema que acepta su peso pero niega el mío. Recordemos el anuncio de cereales: jamás de los jamases hemos de ser gordas.


sábado, 18 de noviembre de 2017

NOS ASUSTA



Nos asusta tanto la gente que busca la igualdad.
Personas que nos miran a los ojos.
Que se muestran vulnerables.
Que se plantan con fuerza.
Nos asusta tanto la gente que nos hace crecer.
Personas que nos confrontan.
Y nos dan libertad de decidir.
Siempre jugando a juegos de poder...
Tantas heridas sangrando...
¿Qué hacer con dos alas pegadas a la espalda?

domingo, 29 de octubre de 2017

La gordura en la televisión: Friends.


Estoy viendo Friends. Os voy a contar un capítulo. Dudo que os cuente algo que no sepáis, ya que la serie ha sido repetida hasta la saciedad.

Mónica fue una chica gorda. En la serie la representan en esta época como tonta, débil y una plasta enamorada de Chandler. Chandler no quiere ni hablar con ella, como si fuera la peste y la insulta. Pero tras un año Mónica adelgaza mucho hasta tener un peso normativo. Entonces se hace visible como persona y como mujer para Chandler quién muestra su interés por ella. Mónica quiere vengarse por el desprecio recibido con anterioridad pero resulta que tienen un accidente doméstico y Chandler sufre la amputación de un trocito de un dedo del pie.

La serie muestra entonces la pena de Chandler. Mónica le hizo sufrir gratuitamente SOLO porque éste la llamó GORDA, ¿cómo puede una mujer ser tan mala, tan resentida y tan sumamente emocional? ¿Qué es esto? Pues una manipulación machista y gordofóbica.

Primero, era Chandler quién con sus desprecios humillaba a Mónica una Mónica ya humillada de por sí por todo el mundo. Segundo, fue un accidente no premeditado. Pero de pronto la serie nos dice que ser insultada por el peso no es para tanto y que "pobrecito el señor herido". Lo de siempre; los comentarios sobre el peso son la norma y el centro del mundo son los hombres.

Recapitulemos;
- La gordura se representa como aislamiento social, vulgaridad, idiotez, fealdad.
- La delgadez como sociabilidad, glamour, inteligencia, belleza.
- Los hombres han de juzgar el físico de las mujeres en todas las circunstancias.
- Los sentimientos de los hombres siempre están por encima de los de las mujeres.
- Las mujeres somos terriblemente emocionales y resentidas.

Pues eso.

domingo, 22 de octubre de 2017

La hetera gorda

Vengo sufriendo en mis relaciones íntimas con los hombres toda la vida, da igual que sean abiertas, esporádicas, el sufrimiento forma parte de ellas como la lucha de poderes. Por mucho que digamos que no, somos nosotras, las mujeres, las que estamos por debajo, las que tenemos que ceder, dar gran parte de nuestro espacio, ser pacientes y hacer pedagogía.

En el momento que comencé a acercarme al feminismo fui analizando mis relaciones sexo-afectivas pasadas y presentes y haciendo un esbozo de lo que me gustaría de las futuras. Desde entonces, han ido a menos en número. Por supuesto, defiendo la libertad de toda persona a vivir sus relaciones del modo y la forma que decidan. Abiertas, de una noche, monógamas, esporádicas, poliamorosas, siempre y cuando el respeto esté presente. Tampoco tengo ninguna creencia sagrada sobre el sexo. Entiendo perfectamente que la gente se de placer únicamente porque tienen ganas de ello, no hace falta ningún argumento más complejo. Ahora bien, a nivel personal, hay una serie de situaciones que ya me aburren soberanamente. Me aburre la manera de ligar de los heterosexuales. Me aburre tener que hacerme la tonta, esperar a un señor que vaya de inteligente y superior, reirle las gracias, reforzar su masculinidad e intentar potenciar mi feminidad patriarcal. Me parece lo más estúpido del universo, repleto de clichés y sí, de machismo.

He leído respecto relaciones poliamorosas y mucha gente ha compartido sus experiencias conmigo. No he permanecido en relaciones monógamas por mucho tiempo y en todo caso, la única que era monógama era yo. A veces me veía incapaz de estar con otra gente, otras estaba tranquila y no tenía esa necesidad y en otras, la idea de amor romántico se había instalado en mi cabeza. He tenido más relaciones de una noche y también algunas de unos pocos encuentros esporádicos que finalizaban pronto. En algunos momentos, he tenido varias relaciones de este tipo a la vez. No sé como definirme según el modelo de mis relaciones, la verdad sea dicha. Muchos hombres me han intentado vender la idea de "follamigos" que no se puede creer nadie (aunque reconozco que por mucho tiempo yo sí me lo he creído): ellos realmente no quieren una amistad, porque tampoco es que sepan mucho gestionarla, lo que si quieren realmente es tener sexo sin compromiso. Me parece bien, pero ¿por qué ponerle añadidos, por qué engañar? No es necesario. Ya os lo digo yo. NO LO ES. 

A todo esto, se suma un físico no normativo. Soy una mujer gorda. Vale, hay mujeres gordas estupendas. Vale, hay a gente a la que le gustan las mujeres gordas pero seamos claros: no es lo más común. Los hombres se avergüenzan de estar con mujeres gruesas. Está bien quedar a escondidas de vez en cuando o disfrutar de la intimidad de la habitación pero eso de exponerse al mundo es otro cantar, uno del que prefieren no oír hablar. 

No he sido consciente de todo esto hasta hace poco tiempo. Viendo como tratan a algunas de mis amigas gordas, he podido analizar que gran parte de lo que me pasa a mi es precisamente por lo mismo, una cuestión centrada en el peso. Eres guay mientras folláis pero otra cosa distinta es presentarte a sus amistades o a sus familiares. Para eso mejor una chica aceptada físicamente o al menos que no destaque por su voluminoso culo o barriga. Esta es la realidad. Me da igual si tienes un primo en Cuenca enamoradísimo de una muchacha obesa o si a "noséquéquién" le pirran los michelines. No es la norma. Y en cualquier caso a tu primo de Cuenca y a "noséquién" les consideran fetichistas de un mal: la grasa. Gordofobia en vena.

Estoy cansada de teorizar sobre el modelo de relaciones sin reconocer abiertamente dos problemas importantes: los señores y su masculinidad y la sociedad gordofóbica. 

¿Qué queréis que os diga? No me motiva para nada currarme las relaciones y engañarme mientras me digo que está funcionando cuando no funciona y el señor está tirado en la playa rascándose la barriga. O incluso el señor está encantadísimo de decir que tiene amarrada a una señora o en su defecto, a veinte. Mientras tienes la desgracia de ser una hetera, que alguien me explique cómo puedes estar con dos o tres señores que merezcan la pena. Esto es directamente un imposible, no me jodan. Una cosa es que sean alternativos, vayan a charlas feministas y otra muy distinta lo que ven nuestros ojos, lo que sienten nuestros corazones, lo que padecemos con nuestra sexualidad negada, la falta de cuidados y la acumulación de violencia.

Leí hace poco que el poliamor es para la gente friki, la gente marginada, la gente no guay, y me gustaría que así fuera. Cuando alguien me habla de relaciones abiertas, poliamor y sexo desde el privilegio de un cuerpo normativo que todo el mundo acepta, quiere y desea me cabreo muchísimo. Quizá la persona tenga toda la razón del mundo, esté diciendo algo muy interesante que valoro, pero me quedo con la sensación de que eso no sirve por igual a todo el mundo. Indiscutiblemente un físico normativo te abre más puertas.

Repasemos. Hetera. Gorda. Feminista. ¿Qué alternativa en mis relaciones sexo-afectivas puede ser válida?

Mientras espero dejar atrás esta orientación sexual que me oprime, me margina y me lastima- y lo escribo con toda seriedad, he tenido épocas de ansiedad, de auto-odio- he llegado a la conclusión que quiero vivir sola, conocerme a mi misma y aplicar el auto amor, la auto satisfacción. No puedo ser libre de otro modo. La sociedad no me deja ser libre de otro modo más que en la reconciliación conmigo misma, en el amor a mi cuerpo, en la aceptación del silencio, la lectura, mis gatas, libre mientras escribo y libre mientras el agua de la ducha cae por mis pechos y los acaricio, libre yo, sin nadie, sin esperar aceptaciones de ningún tipo, sin ceder mi espacio a alguien que no me quiere.

Mucha gente pensará que soy una egoísta. Que esta es una idea muy individualista del mundo. Incluso que soy una capitalista de manual que no sabe vivir en la tribu. Me encantaría estar en una tribu, pero de momento la tribu ideal no existe y me encuentro permanentemente expulsada. Esto es pura supervivencia. Supervivencia y de alguna forma también es militancia. La militancia de quién ha experimentado en su piel el sufrimiento del patriarcado, la gordofobia, la monogamía y la heterosexualidad impuesta. Me quiero libre, me quiero sola.

Imagen relacionada




sábado, 14 de octubre de 2017

"La flacofobia no existe".

https://www.facebook.com/tierrautera/posts/1968477426699569


"Hace unos días leí un post en la red en el que se hablaba de <> (si queréis leerlo os lo paso por privado) y quedé impactada ante tal concepto ya que, después de unos añitos de activismo gordo feminista, tengo muy claros y asentados los paradigmas desde los que hacer análisis social. Y saltaron todas mis alarmas. Después de unos días reposando la información... vengo a contaros que...
La flacofobia no existe y os voy a decir por qué...".

@tierrautera

@lachicaimperdible

Tota una vida pujada a la bàscula
La xiqueta és massa grossa,
la mare calla
Ella plora quan arriba a casa
Tatuada en la infantesa
"ets una errada"
Fes dieta per ser acceptada
La salut és molt important
però millor si et sembles
a un maniquí del Zara
Un home vol la feminitat
Què és això de ser tan ampla?
No canvies l'ordre heteropatriarcal
O seràs penalitzada
La dissidència corporal
No ens agrada
Has de prendre la pastilla
per a ser més guapa
De veres, t'estàs estimant?
Mira la revista, no veus què ho fas mal?
"Se tu mateixa" és igual a "se una altra"
Més prima, bella
Més jove i més maca

Grossa per dret
Dret a decidir
El meu cos és meu
I vinc a dir-li sí
Ni estat, ni capital, ni senyoret
En aquestes mamelles impera la meua llei
Tu m'importes menys que res
El meu cos és divers
Gordofòbia en els teus ulls
Et trenque en un moment!!!

Som tots molt alternatius
però fent burles de les grosses omplint la nit
Parlar de qui se les folla és molt divertit
Algun fracasat que no pot escollir
I a la carn que ningú vol li treu partit
Cremem als Senyors amb la nostra filosofia
Hem vingut a lluitar contra la gordofòbia de la vida
Traspasem el masclisme visibilitzant el greix
Voleu dominar-nos assenyalant la nostra pell
Un Senyor menys és una victoria feminista
Aplaque el teu cervell
quan balle en la pista
Si dius alguna cosa, si fas una risa
L' exèrcit de sororitat et farà una visita

Grossa per dret
Dret a decidir 
El meu cos és meu
I vinc a dir-li sí
Ni estat, ni capital, ni senyoret
En aquestes mamelles impera la meua llei
Tu m'importes menys que res
El meu cos és divers
Gordofòbia en els teus ulls
Et trenque en un moment!!!

Lletra:
Carme Godino

Il.lustració:
La chica imperdible

jueves, 12 de octubre de 2017

Binomio Mujeril + Carmen Godino




#feminismo #binomiomujeril #nuevasmiradas #diversidadmehacesfalta #fotografia #arteamateur

27 Octubre, 19.30. En Espai Llimera, Calle Timoneda, 6, Valencia, exposición de fotos abordando el tema de la gordofobia a cargo del proyecto "Nuevas miradas" de Binomio Mujeril y charla de Carmen Godino.

Página Facebook Espai Llimera:

Enlaces Binomio Mujeril:

"Gordofobia: Un tránsito entre la enfermedad y la cosificación del cuerpo femenino".


"Actualmente en la sociedad en la que vivimos, la gordura en las personas, sobre todo si se trata de mujeres es un tema tabú o de crítica social. Los cánones de belleza imperantes en la actual sociedad de consumo, emiten una imagen negativa de las mujeres gordas. Predomina el rol tradicional de género relacionado con una imagen de mujer basada en la belleza y el cuidado. Eso potencia una cultura de la delgadez y la cosificación de las mujeres, emitida desde la sociedad patriarcal que menosprecia las personas que no se adaptan a estos modelos. Así, las personas gordas, son percibidas como seres que se salen de la normalidad o se les asocia a la enfermedad, tanto en los medios de comunicación, la televisión, o el mundo de la consecuencias de estas percepciones se transmiten en actitudes de rechazo que se han denominada gordofobia, que significa un odio y/o miedo a las personas que tienen sobrepeso y no se adaptan a estos cánones de la delgadez". 


miércoles, 4 de octubre de 2017

T'ESTIME

¿Sabéis todas las veces en clase que hemos debatido, negociado, consensuado, tratado la diferencia, el acoso escolar y el respeto las demás personas?
PUES NUNCA. O casi nunca.
En clase nos dictaban cosas, escupíamos otras en los exámenes, insultaban al de al lado por "mariquita" o a la otra por "gorda" y bueno sí, está mal, pero ya sabes "chavaladas". ¿Y qué pasaba con aquel profesorado que quería hacer algo diferente? Pues nada. Todas las trabas del mundo mundial.
Y ahora nos miro y miro a Cataluña y me duele todo, y pienso en todo eso. En nuestro NULO sentido de la democracia y la libertad de la otra persona a sentirse, ser o moverse como quiere y por donde quiere.
Me duelen los golpes, uno a uno. Y tengo miedo. Y no es culpa de la ciudadanía catalana. Jamás puede ser culpa de la víctima. Y me da vergüenza este colegio que es España donde estamos enseñando que el buylling está bien y que el diferente, el que se rebela, ha de ser marginado por no acatar las normas.
Tenía pocas esperanzas pero ahora no tengo ninguna. No nos merecemos Cataluña y no nos merecemos a la gente buena, de izquierdas de todo el Estado que anda sufriendo, que pelea contra la violencia de género, contra los desahucios, contra las corridas de toros, por la cultura y la educación accesibles para todas las personas, gente que no busca competir, solo crear, construir.
Yo soy lxs jornalerxs andaluces, y Gamonal, y soy Murcia ahora mismo, y soy Valencia, con todas nuestras grietas, soy todas las luchas desde abajo, desde abajo e interseccionales. No soy tu odio, ni tu fascismo por muy disfrazado de izquierdas que lo pintes, ni tu buen-rollismo que pasa de todo. No puedo ser eso. No soy eso. No digo que sea mejor. Digo que no puedo con la injusticia.
Me dais miedo. Me dan miedo vuestros chistes y frivolidades y vuestros cánticos. No me dio miedo la gente de Cataluña votando, con urnas y sonriendo. Me dais miedo vosotrxs.
Quisiera envolvernos en una primavera valenciana de lucha y solidaridad, a todas las personas que estamos ahora así, echas trocitos pequeñitos.
Temo que esto es el principio de algo tan grande que se nos escapará de las manos. Y que desde todas partes se nos negará. Como se nos han negado nuestros muertos y se nos han impuesto los suyos. No olvido y no perdono, no desde la perspectiva del maltratador y violento que no ha cambiado y manipula.
Cataluña, t'estime 

martes, 3 de octubre de 2017

Antigordofòbia i independentisme


1- No té res a veure la lluita de la gordofòbia amb això.
El dret a decidir sobre el meu cos és el mateix dret del poble català a decidir sobre el seu futur. 

2- Hauríem de votar tots i totes.
En el meu cos ha de decidir l'Estat, la gent gordofòbica? Si hem quedat que en el meu cos decideixo jo i que ningú ha de decidir sobre la meua condició física, com vols fer que tot l'Estat vote sobre el futur d'un poble? Incoherència absoluta.

3- Això no és legal.
La llei Mordassa és legal. Són legals els desnonaments. És legal el títol del senyor gordofòbic que des d'una consulta i sense explorar-me determina que tots els meus mals són pel meu pes. És legal però no correcte. El poble català ve manifestant de manera pacífica el seu dret a decidir. L'Estat ignora això. Quan la llei és injusta la desobediciència és necessària. Les Sufragistes no van guanyar donant abraçades. Joana Rivas no hagués tingut ressò mediàtic i suport sense desobeir i un llarg etcètera.

4- Dónes suport als i les catalans i no a la resta d'Espanya.
Catalanofòbia al màxim. Clar que dóne suport als i les catalans, és clar. Quin problema hi ha? Suport per que voten sí o no i això no fa que no dóne suport a la resta dels pobles que conformen l'Estat, no és incompatible.

5- El meu avi va lluitar des del bàndol de l'esquerra, no estic a favor del referèndum i per això no sóc fatxa.
Doncs mira, una estona espanyolista si ets. Que el teu avi fora d'esquerres i tu també no fa que no siga injust que digas que vols votar sobre el futur de Catalunya i que estàs en contra del referèndum. Pots ser d'esquerres i tenir contradiccions molt bèsties. I si no mira als matxirulos de molts moviments socials i d'esquerres.

DRET A DECIDIR com a principi democràtic. Tota la resta són PREJUDICIS.


sábado, 30 de septiembre de 2017

Mecheros.



Abrió el cajón de la cocina. Un montón de mecheros se apilaban allí. Mecheros de amantes que habían ido pasando por su vida en los últimos años. ¿Qué narices hacía con todo eso si ella no fumaba? Mientras los miraba uno a uno fue recordando todo el sufrimiento, el desprecio, el dolor, el machismo, la gordofobia. Pensó de pronto en la masculinidad hegemónica como una secta peligrosa, su máxima “la lealtad”, esa que mantienen algunos hombres ocurra lo que ocurra, ocultando los crímenes de "los suyos".
Hizo un círculo con ellos. Se le antojó como símbolo de esa secta sagrada y perversa. Se sonrió. Pensó que la heterosexualidad era un asco. Se sentía cansada. Quería ser libre, lejos de la mirada masculina, lejos del patriarcado, lejos de la violencia normalizada. Ser libre aunque constituyera más soledad. Ser libre con todas sus consecuencias. Las gafas violetas se habían instalado por siempre en sus ojos.
Prendió unas velas y unos inciensos en el salón de casa haciendo uso de cada mechero. Se puso cómoda. Y comenzó su lectura "El feminismo es para todo el mundo" de bell hooks. Pudo respirar.
Al día siguiente los tiraría todos a la basura.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Extraterrestres




Coge sus michelines, los besa.
Encuentra paz en su clavícula.
La sociedad dice que esto no está bien.
No es natural.
Un hombre es grande.
Una mujer pequeña.
Esto no puede ser.
Muerde su pecho caído.
Acaricia sus costillas.
La feminidad es mucho más curvi.
La masculinidad mucho más musculada.
Extraterrestres follando.
Seres de otro mundo.
Esto no está bien.
Disidencia en ropa interior.
Diversidad entre los cuerpos.
Recorre el camino de las estrías.
Lame su columna marcada.
¿Cómo puede suceder?
Gritan en la calle que no hay belleza.
Gritan fuerte que esto no es pasión.
Pero aquí se empañan los cristales.
Y todo se siente.
Fuerte.
Intenso.
Agarra su gran culo.
Chupa unos dedos largos.
Esto no es normal.
Gente pirada rodando en las sábanas.
Gente desobedeciendo.
Gente viviendo.
Otra mirada.
Y todo empieza a cambiar.

C. Godino. 2017.

Cuando el activismo te quema


No podemos negarlo. El activismo nos puede quemar. ¿Cómo encontrar el camino de vuelta? A continuación expondré una serie de ideas basadas en mi experiencia personal. Obviamente, no tiene porque servir a todo el mundo por igual. Otra gente tendrá otro tipo de estrategias igualmente valiosas. Seguramente, me deje en el tintero muchas más ideas.
SABER EN QUÉ CONTEXTO NOS MOVEMOS
Esto supone ser conscientes de donde estamos, que aspectos positivos tiene y que limitaciones encontramos. Esto nos permite saber si es un contexto acorde con nuestras ideas o si difiere mucho. Si su organización nos gusta o si por el contrario no nos interesa. Se trata de ver si es posible que los objetivos del colectivo y los nuestros personales encajen y se equilibren.
Por ejemplo: si participo en un espacio donde hay gente iniciándose en el feminismo, entenderé que seguramente las horas de pedagogía serán elevadas. ¿Me apetece formar parte de este colectivo? Si por el contrario estoy en un espacio de activismo con un historial extenso, tendré presente que el nivel de concienciación y conocimientos seguramente sean mayores. Tendré que hacerme la pregunta anterior.
¿QUÉ POSICIÓN VOY A ADOPTAR? ¿ES MI MOMENTO?
Tan esencial es saber en qué contexto me muevo como conocerme a mi misma y saber en que situación me encuentro. En muchos momentos, he tenido fuerzas para hacerme más visible, para participar de manera más activa. Sin embargo en otros necesito un respiro, entender que hay otros aspectos de mi vida que me preocupan o que sencillamente necesito un retiro. Es aquí cuando necesito ver el activismo como una esfera más de mi vida que no voy a dejar (aunque también podría) pero que necesito manejar de manera diferente.
RECONOCER QUE NO SÉ DE TODO
Es importante que nos formemos, que intercambiemos opiniones, que leamos, etc, pero aún y con todo hay cosas que no sabemos. Y no pasa nada. No saber de todo nos hace humanos. A veces podemos sentir que estamos fallando al colectivo pero en realidad estamos asumiendo con honestidad nuestras limitaciones. Dejar claro que esto no es igual a auto-machacarse, a hacerse la responsable de todas las problemáticas que surjan o asumir que todo lo negativo pasa por tu incompetencia. No. No es así.
SABER QUE ASPECTOS SON BÁSICOS PARA MI
Esto es, hacer un ejercicio de auto-conocimiento y tener presente mi escala de valores. En mi caso, decidí no hacer pedagogía con personas que veo abiertamente machistas y sin interés por el cambio (algo que me parece del todo razonable). Sin embargo, cuando capto una sensibilidad en personas que son de izquierdas y desean seguir formándose en feminismos y otros espacios de lucha, suelo mostrar más comprensión a la hora de explicarme y debatir (conocer parte de la trayectoria de la persona ayuda).
No tolero por ejemplo que se justifique el maltrato hacía la mujer puesto que me parece de una gravedad muy alta. Ahora bien, si alguien tiene dudas sobre por qué decimos que la violencia de género forma parte de una violencia sistemática, seguramente me muestre abierta y más reflexiva.

BUSCAR EL EQUILIBRIO EN NUESTRA RELACIONES DENTRO DE LOS ACTIVISMOS
Estamos cabreadas y con razón. Estamos hartas y con razón. A veces no queremos dialogar más, ni comentar nada más, ni hacer pedagogía, ni ser calmadas. Todo esto es lícito. Mucha gente es calmada, mucha gente es pedagógica, mucha gente es rebelde, mucha gente es contundente. Todas y todos tienen un hueco importante en el activismo. Todas y todos construyen. Se trata de saber cual es tu posición al respecto y sobre todo tener relaciones de todo tipo para buscar el equilibrio. A nivel personal, si solo mantengo un tipo de relaciones acabo por quemarme. Si solo mantengo relaciones con gente muy pedagógica, me canso de no poder confrontar. Pero si por el contrario solo me relaciono con gente en lucha cuerpo a cuerpo, también me siento abrumada. En ningún caso pongo en tela de juicio a estas personas, ni dudo del porque de sus comportamientos y las dinámicas que eligen, seguramente tengan razones de peso y como he dicho, todas las formas construyen. Sin embargo, a nivel personal necesito rodearme de relaciones de todo tipo que me equilibren. Si encuentro a gente que camina entre un lado y otro, mejor que mejor, pues es esta gente quién me enseña a situarme de manera consciente en el activismo, analizando el contexto, analizando mis valores y analizando qué objetivo persigo con todo ello.
TIEMPO
A menudo encontramos que se nos pide posicionarnos con rapidez en cualquier tema. A veces no tenemos una idea clara de un conflicto o de un tema sobre el que se exige opinión. En estos casos, yo prefiero ser honesta y manifestar mis dudas, mis conflictos interiores y pedir tiempo. Tiempo para recopilar información y pronunciarme con claridad.
Esto puede sonar a que no nos queremos "mojar" o a que queremos ser "neutras", sin embargo lo que se pide es un margen para la reflexión, evitando contestaciones precipitadas. Debo reconocer que en algunos momentos me he visto presionada a tomar una postura ante un debate que no dominaba. Algunas personas argumentaban que no pronunciarse era dar cabida a la agresión o aceptar la violencia. Entiendo que estas personas tenían motivos para sentirse así. Sin embargo, si yo no manejo toda la información sobre un tema es lícito que me sienta perdida. El contra-argumento a esto es que debo fiarme de "las compas". Obviamente me fío de ellas, pero somos muchas con muchos puntos de vista diferentes. Me parece de responsabilidad informarme y me parece básico en mi derecho a decidir cómo, cuando y hasta donde quiero posicionarme. Lo contrario, precipitarnos puede llevarnos a posturas dogmáticas. Y personalmente, los dogmas no me gustan.
CONFIANZA
Cuando entro en contacto con gente activista, que me muestran una sensibilidad que me une a ellos, que se forman y se preocupan por las injusticias sociales y que buscan construir y cambiar paso a paso la realidad que nos envuelve, me muestro esperanzadora. No significa que viva en la calle de la piruleta y que de buenas a primeras crea que todo será maravilloso. Esto no es real. Las relaciones sociales también pasan por conflictos. La vida misma. Simplemente que parto de la premisa que nos movemos por un eje muy parecido y muestro confianza. Tampoco significa esto que vaya a idolatrar a la gente o a negar sus errores. No. Significa que si alguna vez no acabo de comprender sus opiniones, espero que dialogando lleguemos a un entendimiento. A menudo he visto en el activismo que se entra en una dinámica donde desconfiar permanentemente de los demás, aunque esa gente te haya demostrado de sobra en otras ocasiones que han tenido la honestidad de reconocer el error, la capacidad de retirarse o de rectificar, es una constante. Sobra decir que la desconfianza permanente nos pone en alerta y en un nivel de estrés perjudicial para la salud. Es en estos momentos donde no entiendo que utilidad tiene usar la ironía, usar sarcasmos, usar violencia gratuita, pero como dije anteriormente, hablo desde la postura que yo he adoptado conscientemente. Mucha gente argumenta que es auto-defensa ante una opinión que se ha visto como conflictiva. Desde mi prisma es muy diferente defenderse ante un nivel de violencia verbal extremo, que señalarle a un compañero o compañera que lo que está diciendo me está molestando o me parece una equivocación. Otra cosa diferente será si el compañero o compañera responde con violencia y se posiciona en una postura que es injusta o discriminatoria con nosotras o con un colectivo. Creo que si no construimos desde esta confianza, de hecho, si no trabajamos esta confianza, podemos perder grandes oportunidades.
DISTANCIA
Cuando el nivel de conflicto es alto, e interacciona con otros de carácter privado, o sencillamente vemos que nos está afectando de una manera alta, tenemos el derecho a poner distancia. Seguramente mucha gente creerá que somos cobardes, o que no sabemos aguantar, o que loquesea (esto lo piensan especialmente algunos machirulos de izquierdas). Yo creo que tenemos derecho a poner distancia, a airearnos y a aclarar nuestras ideas y cuidarnos. Esto solo nos ayudará y nos aportará la calma que anhelamos.

VÍNCULOS POSITIVOS

¿Hay gente que nos entiende? ¿Hay gente que nos acepta? ¿Hay gente que nos cuida? ¿Hay gente que nos aporta una calma maravillosa? Es importante rodearnos de gente así. No significa que tengamos que exprimirles. Ni volcar en ellos todos nuestros problemas. No. Significa que valoramos los vínculos personales positivos, que valoramos a la gente que nos hace mejores también dentro del activismo. Que valoramos poder frenar y coger aire. Esto no es egoísmo, sencillamente es importante tener una red de apoyo que nos permita sacar la cabeza cuando los conflictos parecen rodearnos.
ASUMIR EL CONFLICTO COMO NORMAL
A veces no llegamos a consensos, ni a acuerdos. A veces hay rupturas. Aunque nos duela. Y es normal. Hay que afrontarlo, o al menos intentarlo. A veces añoramos que no hayan disputas o que lleguemos a negociaciones donde todas las partes salgan victoriosas. ¡Ojalá todo fuera así de fácil! Pero a veces sencillamente, no se puede. Yo he vivido grandes duelos a raíz de grandes conflictos con compañeros y compañeras que me han llevado a tener que plantearme si el contexto era el propicio para mí en ese momento y cual era mi papel en él, modificando mi rol. Esto puede ser duro. Más si has dado mucho de ti. Pero es necesario. A veces te puedes sentir culpable, a veces te puedes sentir desesperanzada. Y da rabia. Mucha rabia. Quizá es hora de usar algunas de las estrategias planteadas para reestructurarte. Quizá es hora de mimarse un poco.


¿He sonado demasiado a libro de auto-ayuda? ¿Parezco un Paulo Coelho de manual? No era mi intención pero bien podría parecerlo. Como dije al inicio, esto no tiene porque ayudar a todo el mundo. Esto me ha ayudado a mi pero lo comparto por si alguien se reconoce en las palabras. Creo que podría seguir escribiendo y sacar de mi cabeza otras ideas, o hablar con otra gente y poder hilar más fino, pero creo que como primer apunte, está bien. Se aceptan críticas y sugerencias. Estamos aquí para (auto)cuidarnos.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Y caminar


Estoy cansada de la historia heteropatriarcal de siempre.
Mujer rescatada por hombre.
Mujer vulnerable.
Hombre al mando.
Mujer que se expone.
Hombre que no lo hace.
Quisiera poder mostrar mi fortaleza y mi flaqueza.
Quisiera que el otro también fuera capaz.
Cambiar el rol según la situación.
Quisiera que una mujer libre no fuera culpable.
Y que un hombre libre no fuera un machista orgulloso de disponer de varias relaciones para tener sexo.
Quisiera sentarme a negociar.
Y resolver.
Y abrazarnos.
Y follar.
Follar teniéndome en cuenta.
Follar teniéndote en cuenta.
Que si no quiero algo, no se hace.
Que si presionas, me violentas.
Y no tener que esconder la tripa.
Ni justificar a este cuerpo.
Que tú no me animaras a modificarlo.
Que tú no fueras solo tus genitales y su supuesta potencia.
Quisiera abrazarte sin asustarte.
Y que tú me abrazaras sin el miedo de la masculinidad.
Quisiera sentirme yo.
Quisiera que fueras tú.
Y caminar.

C. Godino. 2017.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Machismo en la música



- Es legítimo que toda mujer desconfíe de un hombre y acepte la versión de las mujeres. A ojos de mucha gente esto es una injusticia pero a mis ojos es plenamente normal. ¿Por qué? Pues porque la realidad nos demuestra que no denunciamos gratuitamente, que el machismo es algo asumido por todas las personas y reproducido tan alegremente.

- Es legítimo que cuestione el mundo de la música, un mundo masculinizado, como casi todos los mundos, donde el papel de la mujer siempre es auxiliar (¿grupi?), donde se cuestiona el trabajo de ellas pero no de ellos, donde TODAS LAS PERSONAS saben que hay actitudes machistas. LO SABÉIS, DEJAD DE DECIR QUE NO.

- No sé todo lo que ocurrió en el concierto de Itaca Band donde hubo agresiones. Lamento si hubo gente que salió perjudicada. Pero esto no me resuelve el tema de las mujeres que han denunciado agresiones de esta persona.

- Los comunicados de la banda no han hecho si no incrementar mi desconfiada, recordemos, LEGÍTIMA en un sistema heteropatriarcal, sobre el cantante y el conjunto de la banda. Nadie sabe nada. Nadie tiene conciencia de nada. Ellos han sido víctimas y un largo etcétera. Me hubiera parecido todo más "normal" si hubieran aprovechado este momento para dar protagonismo a las mujeres o para decir que entienden el malestar y la desconfianza que los hombres pueden producir.

- Subir a otros grupos DE HOMBRES al escenario, en fin, grave error. No sé si fueron conscientes de esto pero parecía una muestra de hombría y no un apoyo a una persona. Desde fuera, esto es lo que se vio. O al menos, esto es lo que yo vi.

- El Facebook de la banda está plagado de comentarios de hombres diciendo barbaridades sobre las mujeres. No hago responsable a Itaca Band de esto, pero en ningún caso han recogido su malestar ante las posibles oleadas de machismo que todo esto va a traer y que ya se están viendo por todas partes. Si son feministas, esto lo deberían tener más que claro.

- No puedo decir que todas las personas que trabajan con Itaca Band sean machistas o hayan agredido a gente. No puedo porque no tengo ni idea. Lo que sí puedo comentar, COMENTAR, es que hay comportamientos que no se observan en un momento de trabajo e incluso que hay comportamientos normalizados que son machistas pero que la sociedad pasa por alto (trabajo en una asociación, ASOCIACIÓN, en cambio el machismo está también en nosotrxs, trabajadoras y trabajadores).

- No quiero que se cuelgue a este chico, no quiero que se le destroce la vida, lo que quiero es que hagamos una reflexión colectiva de qué es ser machista y si lo estamos siendo, tener la humildad de reconocerlo, la decencia de retirarnos y la vergüenza de cambiar. Intentar salvarnos tirando piedras fuera no hace más que liar la madeja, y además es poco honesto y sí, bastante machista.

- ENTIENDO PERFECTAMENTE a la gente que trabaja con ellxs, a amistades, a familiares.... Entiendo que duden y que no tengan una postura fácil, que se enfaden y que no sepan qué hacer o que lo quieran proteger. Pero no pueden pretender que todas las personas lo veamos así. Es LÓGICO que si diferentes mujeres y diferentes colectivos hacen esta denuncia nos paremos a oírlas. Claro, me parece bien oírles a ellos pero que entiendan que son parte privilegiada del sistema.

- Para mí es un error que cuando un caso de acoso no está resuelto la gente siga trabajando. No ayuda a absolutamente nadie. Ni a quiénes trabajan con esta gente, ni a las mujeres agredidas, ni a nadie. Vale que vivas de la música, pero no puedes llamarte feminista sin aclarar esto por encima de todo.

- NO SOY RESPONSABLE DE QUE NADIE ESTÉ HERIDO. Si la banda está herida, lo entiendo, si el cantante está herido, me parece que está dentro de la normalidad. Pero no soy responsable de esto. Recordaros la cantidad de mujeres con el autoestima a la altura de la mierda por culpa de el machismo, todo un sistema que consigue machacarnos al extremo. Recordaros también que cuando acabamos en urgencias con cuadros de ansiedad o en la consulta de un psicólogo los hombres usan esto para desacreditarnos y llamarnos locas, pero si es un hombre el que pasa por esto, al parecer, la cosa ya es suficientemente seria.

- Por último, me gusta pensar que soy una persona abierta a oír a los demás, a corregir mis errores si los tengo e intento entender otros puntos de vista, especialmente si tengo contacto con la persona que tengo enfrente o si he tenido una buena relación, lo que NO SE ME PUEDE PEDIR es que deje de lado mis ideas y mi apoyo a mujeres que manifiestan haber sido agredidas. Tengo sensibilidad a este respecto y todo el mundo lo sabe.

lunes, 14 de agosto de 2017

Respuesta a "Cinco mitos sobre la asistencia sexual".

http://www.tribunafeminista.org/2017/04/cinco-mitos-sobre-la-asistencia-sexual/ 
He decidido responder al artículo de Ana Pollán para Tribuna Feminista sobre “Cinco mitos sobre la asistencia sexual” (ver en el enlace).
Definitivamente Tribuna Feminista se alza como ese comunismo totémico que no sabe adaptarse al paso del tiempo y los nuevos retos que tiene por delante el feminismo.
Un adelanto de mi postura; “Yes, we fuck”.
1. Mito: La asistencia sexual cumple una función social. Satisface una necesidad.
"La sociedad tiene la obligación de velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos".
Todo el mundo parece obviar que existe una Declaración sobre los Derechos Sexuales (¿por qué será?). La autora de este artículo, Ana Pollán, se suma a este ignorar por completo una realidad recogida por los Derechos Humanos. Aquí un resumen de sus puntos:
  1. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Se excluye toda forma de coerción, explotación y abusos sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.
  2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.
  3. El derecho a la privacidad sexual. Éste involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad, siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.
  4. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, con independencia del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.
  5. El derecho al placer sexual. El placer sexual incluyendo el auto-erotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.
  6. El derecho a la expresión sexual emocional. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.
  7. El derecho a la libre asociación sexual. Significa la posibilidad de contraer matrimonio, de divociarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.
  8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijxs, el número y el espacio entre cada unx, y el derecho al acceso pleno de métodos de regulación de la fecundidad.
  9. El derecho a información basada en el conocimiento científico. Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.
  10. El derecho a la educación sexual integral. Es un proceso que se inicia en el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.
  11. El derecho a la atención de la salud sexual. La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.
- Declaración del XII Congreso Mundial de Sexología, 1997, celebrado en Valencia, revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el XIV Congreso Mundial de Sexología, celebrado en Hong Kong, República Popular China-.
"Ahora bien, el sexo, o el placer sexual, no es una necesidad, y por tanto, no es un derecho. Es un deseo. Se puede vivir sin sexo: un@ se puede realizar de múltiples formas... estudiando, leyendo, viajando, cultivando amistades, pintando cuidando animales, implicándose en causas sociales aunque carezca de la posibilidad de tener sexo...".
También se puede vivir en un piso sin salir, o en un piso de 40m2, también puedo vivir sin la música que me gusta y sin mi estilo de ropa, también puedo vivir sin ver a mis familiares o sin ver a mis amigxs, pero renunciar a todo ello sería indiscutiblemente acabar con una parte de lo que soy. Y una cosa es renunciar a algunos de estos aspectos porque yo lo he decidido y otra muy distinta que alguien venga a imponérmelo desde fuera. Cuando le decimos a alguien que niegue sus deseos y que cuide plantas para que se le olvide todo, estamos ordenando y prohibiendo, estamos NEGANDO SU DERECHO A SER LIBREMENTE, A VIVIR SU SEXUALIDAD y por lo tanto repercutiendo negativamente en su bienestar. Imaginemos que alguien le dijera a una persona homosexual que sí, que está bien que le guste alguien de su mismo género pero que PUEDE VIVIR CON UNA PERSONA DEL GÉNERO CONTRARIO, PORQUE DE ESO NADIE SE MUERE, POR LO TANTO NO ES UNA NECESIDAD NI UN DERECHO EL VIVIR SU HOMOSEXUALIDAD COMO LO DESEA. Es completamente absurdo y delirante.

2. Mito: La asistencia sexual no tiene nada que ver con prostitución.
"Por tanto, los hombres discapacitados que recurren a servicios sexuales se comportan exactamente igual que cualquier otro putero: hacen uso de un privilegio ilegítimo que les beneficia a ellos y que perjudica a la prostituida en tanto que es utilizada sin importar cómo le afecte ser objectualizada por otro, y a las mujeres como colectivo (como "clase") en tanto que se nos presente a todas como seres humanos secundarios disponibles para satisfacer los placeres de los varones".
Ana Pollán obvia intencionadamente un hecho: las mujeres discapacitadas sufren doble discriminación, su sexualidad es doblemente negada, como mujeres y como personas con discapacidad. ¿Qué pasa con todas aquellas mujeres a las que se les niega su deseo y vivirlo libremente? ¿Dónde quedan? Este tema no es recogido por la autora del artículo, preocupada por hablar de asistencia sexual y prostitución como una actividad horrible e impensable.
La Fundación CERMI Mujer Valencia ha impulsado un proyecto sobre sexualidad donde se aborda la asistencia sexual. El proyecto surge de un grupo de mujeres, son ellas las que piden un recurso que responda a sus necesidades, esas necesidades que la autora del artículo quiere negar para satisfacer su discurso abolicionista. En el proyecto participan sexólogas y muchas mujeres, mujeres empoderadas y decididas, lejos del discurso de la victimización y el sometimiento del que siempre se habla (y del que Ana tira mano). El proyecto no es una excusa para que los "puteros" gocen. Es un proyecto con una justificación clara, un trabajo laborioso, detrás hay una problemática real e ignorarla por más tiempo no da ninguna solución. El proyecto, para quién quiera leerlo sin prejuicios, plantea un seguimiento de cada caso, muchas entrevistas y preguntas, para analizar cada situación con la mayor responsabilidad. Nada se deja al azar intentando ser muy rigurosos.
En cualquier caso, es pretencioso el uso de la palabra "persona prostituida". Porque claro, la “persona prostituida” es una persona a la que se le ha negado su derecho a decidir, es víctima de trata y explotación sexual. Ana Pollán mezcla aquí conceptos, como viene haciendo el discurso abolicionista. Una cosa no es igual que otra por mucho que nos empeñemos en creer que son lo mismo. Nadie niega que exista trata, ni explotación de este tipo, lo que venimos a decir es que hay una actividad llamada trabajo sexual, que se puede ejercer libremente (todo lo libre que deja el sistema, sí) y que necesita ser debatida y revisada contando con todas las partes (ante todo con quién ejerce).
Ana Pollán habla del hombre con discapacidad como un hombre que prácticamente lo tiene igual de fácil que el resto de los hombres. Los que me conocen saben que no soy muy fan de defender a "Los Señores" pero esto clama al cielo. Que un hombre discapacitado tiene el privilegio de ser hombre es una obviedad, que tenga el mismo privilegio que el resto de hombres es un completo absurdo. NO, no lo tienen como el resto de sus camaradas, tampoco en el terreno sexo-afectivo. Esta es la realidad. No hay otra.
Hay muchos padres y muchas madres que han solicitado los servicios de trabajadoras sexuales para sus hijos, aquellos a quiénes veían sufriendo y a los cuales cuidar plantas no les aliviaba su deseo de ser tocados, de tocar un cuerpo desnudo, de disfrutar de un orgasmo. Hombres en este caso, pero también mujeres, que presentaban incluso depresiones, ataques de ira u otros problemas derivados de la contención del deseo (he presenciado este tipo de problemáticas debido a mi trabajo) ese que Ana niega y minimiza al máximo para venir a decirnos que no importa nada. Pero supongo que esto no es relevante para la autora porque lo que quiere es salvar a aquellas personas asistentes sexuales que a su parecer son prostituidas sin su consentimiento y obviamente obligadas a masturbar a personas con discapacidad (disculpad que sea tan sumamente clara).
3. Mito: las personas con discapacidad, si no es mediante la asistencia sexual, jamás sentirían placer. 
"Esta afirmación se puede basar en dos tesis. A) Que, dada una severa discapacidad física, no tienen la posibilidad de masturbarse, de acceder manualmente a sus propios genitales u otras zonas del cuerpo que desean estimular. O B) Que, dado el estigma y los prejuicios, no podrán encontrar nunca a una persona dispuesta a mantener relaciones sexuales con él o con ella. En el primer caso (A), se nos ocurren dos contra-argumentos. El primero, que antes de someter a una persona (casi siempre mujer) a tener que satisfacernos y por tanto instrumentalizarla, sería oportuno que, igual que se ha demandado la fabricación de "juguetes" eróticos con una perspectiva no coitocéntrica y desde el feminismo se ha propuesto fabricar nuevos "juguetes" eróticos que favorezcan y aumenten las posibilidades de sentir placer para las mujeres, se debe demandar la fabricación de este tipo de herramientas que tengan en cuenta las posibles dificultades físicas del/de la usuario/a".
Ana Pollán ha decidido que la persona asistente sexual es una persona sometida. No hay posibilidad de que una persona con discapacidad y una persona asistente sexual hayan pactado en el plano de una negociación y la libre elección entablar una relación. Dyon Baco para es una persona sometida, aunque él esté más que de acuerdo en ejercer esta actividad: http://www.cocemfecantabria.org/dyon-el-primer-asistente-sexual-de-mujeres-con-discapacidad-de-espana/ Y también Teo Valls, un asistente sexual sometido según Ana: http://www.pikaramagazine.com/2016/01/asistencia-sexual-a-debate/
La autora del artículo habla de coitocentrismo a la misma vez que reduce la asistencia sexual a un cuerpo tocando a otro de manera íntima en el marco de las relaciones heteronormativas. También ignora Ana Pollán que la asistencia sexual ayuda a usar esos juguetes eróticos de los que habla a personas que de otra forma no podrían hacerlo, a que parejas de personas con discapacidad puedan disfrutar de sus cuerpos mutuamente, a que el sexo pueda ser acariciar a alguien y, en el marco de un proyecto sobre sexualidad en personas con discapacidad, a que padres y madres que desean abordar el tema con sus hijxs tengan la información que necesitan. Ana Pollán en “pro” de la libertad y de una sexualidad amplia reduce la sexualidad a lo que ella considera oportuno: el uso de juguetes sexuales.
"En el segundo caso (B), lo vemos claro. Difícilmente vamos a contribuir a eliminar el estigma y los prejuicios que recaen sobre las personas que tenemos alguna discapacidad y nuestras capacidades para dar y recibir placer (que, efectivamente ese estigma existe y de forma extendida, no lo niego y nos afecta a la inmensa mayoría dificultándonos notablemente la posibilidad de tener relaciones sexuales) si claudicamos y aceptamos la asistencia sexual como única salida. Mejor sería ir a la raíz del estigma y acabar con él buscando una sociedad abierta, inclusiva, sin tabúes y menos superficial".
El estigma también es negar que la gente con discapacidad quiere sentir, oler y ver la piel de otra persona. El estigma también es que le digamos a alguien que use juguetes sexuales como único modo de responder a su deseo. La asistencia sexual no es la única salida, cierto, pero es una propuesta más a una problemática no tratada por algunos colectivos feminista y/o algunos colectivos de personas con discapacidad que ven en todo esto lo tabúes que tradicionalmente la sociedad ha proyectado sobre el sexo y las personas con discapacidad. Tenemos una situación clara: la gente con discapacidad tiene deseo sexual, la sociedad rechaza esto de pleno. Es una evidencia. ¿Damos voz a las personas con discapacidad o redirigimos su deseo cómo si no supieran vivir su vida?
4. Oponerse a la asistencia sexual supone una discriminación y un ataque directo a quién sufre una discapacidad. 
"No. Es al contrario. Exactamente al contrario. Aceptar que la única posibilidad para las personas con discapacidad es recurrir a la asistencia sexual (en castellano, prostitución) es un insulto para todas las personas con discapacidad. No sé al resto de discapacitad@s, pero a mí, el mensaje que me llega desde quienes defienden la "asistencia" es exactamente este: "dais tanto asco, sois tan inútiles, que nadie, si no es por dinero o por compasión, tendría sexo con vosotr@s", peor ataque, peor estigma, mayor discriminación, peor mensaje, peor insulto a l@s discapacitad@s que ese, no se me ocurre".
El problema es concebir el sexo desde un único punto de vista, como algo sagrado relacionado con el amor y el deseo ardiante y descontrolado. El sexo puede vivirse desde muchos planos lo mismo que el amor, el esquema heteronormativo no es el único posible: existen relaciones poliamorosas por ejemplo, relaciones esporádicas donde existe afecto y mucho deseo pero no un vínculo amoroso continuado en el tiempo, existen relaciones de amigos que deciden darse el gusto de follar por el placer de follar, existen personas que no ven en el sexo una necesidad pero sí en el amor y el afecto, otras personas prefieren auto-satisfacerse, otras vivir en pareja... etc. Las posibilidades son muchas, por lo tanto el sexo también puede ser esa actividad que uno no puede hacer y que necesita que le hagan, ¿por qué no? ¿en qué manual de la vida pone que esto no es posible? Eres tú Ana Pollán quién se dice así misma que si una persona recurre a la asistencia sexual es porque es poco deseable y da asco, eres tú la que está dándole al sexo una relevancia que define la vida y que nos describe como seres aceptados o no aceptados socialmente. 
Si eliminamos del sexo todas estas ideas preconcebidas y entendemos que hay miles de relaciones posibles veremos que el recibir asistencia sexual solo es una manera más, siempre desde el plano de la libertad de elección, por más que la autora del artículo se empeñe en hablar de prostitución como “el eje del mal” (que como dice el título de un libro "el eje del mal es heterosexual" y de eso poca gente habla, especialmente en Tribuna Feminista).
Por supuesto para mi negar la asistencia sexual sí es discriminatorio (regresemos al Mito.1. donde hablo de los Derechos Sexuales como Derechos Humanos) y sí va contra la persona con discapacidad cuando ésta ha decidido pactar los servicios de una persona asistenta sexual y desde fuera se lo negamos.
5. No es necesario abordar este tema con perspectiva de género. 
"Claro que sí, en primer lugar porque la inmensa mayoría de personas con discapacidad que han recurrido a la prostitución son hombres. Y, en consecuencia, y en segundo lugar, porque nunca somos las mujeres con discapacidad, las protagonistas de este asunto. Las hay, es cierto, pero son minoría. Por tanto, la perspectiva de género es fundamental. Dicho esto, me parece que al igual que un hombre discapacitado no tiene derecho a reclamar asistencia sexual, tampoco una mujer debe demandar dichos servicios a una personas asistente sexual, sea una mujer o a un hombre".
Si Ana Pollán hablara desde una perspectiva de género hubiera analizado por qué las mujeres con discapacidad son invisibilizadas en el asunto, pero el objetivo era claro: hacer un alegato abolicionista. Daba igual a quién llevarse por delante, esta es la cuestión. Si Ana escuchara a las mujeres con discapacidad y no solo así misma, vería que hay voces de todos los colores y que hay muchas mujeres con discapacidad hartas de que se les niegue su sexualidad y las posibles soluciones que da el reconocimiento de la persona asistente sexual.
Claro, las mujeres solicitan menos los servicios sexuales, ¿no es una mujer con discapacidad un ángel puro que se vale de su amor por la naturaleza para vivir? Esto es lo que piensa gran parte de la sociedad y esto es lo que refuerza la autora del artículo con cada punto y cada coma, por mucho que se esfuerce en hablar de libertad, integración, sexualidad y todas esas palabras bonitas que caen en saco roto.
"Me opongo no sólo por su carga patriarcal y por su relación íntima con la prostitución sino porque creo que contribuye a concebir el sexo como un bien intercambiable, o peor, algo que se pueda donar sin poder demandar reciprocidad y deseo mutuo. Y dudo mucho que en realidad se base en el altruismo. Ni quiero que nadie se sienta con el deber de satisfacerme sexualmente ni quiero que nadie me demande, a mí ni a nadie esa tarea. El sexo, o es mutuo, libre y recíproco o no es".
De nuevo la prostitución como "eje del mal", de nuevo el sexo como ese algo sagrado al que solo deben llegar las personas elegidas y de nuevo la contradicción: Carmen es una persona con discapacidad de Valencia y Dylon Baco es su asistente sexual (caso real). Ambos han negociado las normas y límites de su relación. Carmen sabe qeu Dylon le está ayudando, Dylon sabe cual es su papel en todo esto, con el máximo de los respetos. ¿Por qué esta relación es menos válida que la de cualquier pareja que pasea por la calle? ¿Por qué entendemos que Dylon no desea a Carmen ni la ama con todo su corazón? Y ojo, Carmen no tiene porque amar a Dylon al estilo heteronormativo, pensar que la persona discapacitada recibe compasión y es engañada es tratarle con condescendencia y reproducir un prejuicio más. Carmen y Dylon se tienen afecto, tienen un vínculo fuerte, son personas adultas y han decidido por sí mismas. Pero claro, Ana entiende que no hay reciprocidad... ¡Pues rompamos todas las relaciones que conozcamos donde todo no sea al 100% recíproco y nos quedaremos sin nadie en el mundo! Quizá y con todo Dylon y Carmen son más honestos y sinceros que muchas de las personas que andamos por el mundo diciendo que nuestra vida sexo-afectiva es plena y satisfactoria.
"Busquemos una sexualidad más amplia, que satisfaga a tod@s sin someter a nadie".
A Ana Pollán le da igual como de libre sean Dylon y Carmen para decidir, será capaz de decir que Carmen está sometida por el patriarcado y que Dylon es un hombre aprovechado sin conocer su historia, sin saber nada. ¿Sexualidad amplia reduciéndola a los juguetes sexuales, al amor, al deseo desde parámetros heteronormativos? Imposible. En el fondo, y en la superficie, este artículo solo ha sido una excusa abolicionista. Nada más.