sábado, 10 de junio de 2017

Et calles

Treballes.
I calles.
Dónes afecte.
I calles.
Ell arriba a gerent.
Ell controla la relació.
Tu... 
Boja.
Histèrica.
Poc professional.
Redactes estadístiques.
I calles.
Fas la campanya electoral.
I calles.
Cuides als xiquets.
I calles.
Sempre calles.
Sentint que ets poca cosa.
Menys que poca cosa.
Menys que menys que poca cosa.
I crides.
I et fan el buit.
I calles.
Algú ha dit que t'ha vist en la consulta d'un psicòleg...
Ara s'entén tot.
S'entén que ell no la estime.
S'entén que deixe el treball.
S'entén que deixe el partit.
S'entén que no signe l' article.
S'entén que siga una mare dolenta.
I roda el món.
I calles.
Amb tant que dir.
Tant que fer.
Tant que compartir.
I estàs en aquella habitació.
A soles.
I et reconcolies amb tu mateixa.
I no et calles.


jueves, 1 de junio de 2017

¡Femilustración!


Autora: R. Godino M.

martes, 30 de mayo de 2017

El señor de Forocoches que vive en mi cerebro

No sé si es posible ser heterosexual sin sufrir. A ver, todas las personas sufrimos en nuestras relaciones igual que disfrutamos, sin embargo me parece que el sufrir es casi algo que va de la mano de la heterosexualidad. Personalmente, no sé relajarme, evadirme como me gustaría. ¿No sé o no me dejan? Hay una barrera en mis relaciones sexo-afectivas con los hombres cis con los que he estado o puedo estar o estaré en algún momento. Intento buscarme en todo esto y encontrar mi sitio y sobre todo huir del sufrimiento sin necesidad alguna.

Hace un año sufrí un ataque por parte de los señores de Forocoches. Una amiga me dijo que un señor de Forocohes vive en mi cerebro desde entonces, haciéndome la existencia un poco más difícil. Me pareció algo que describe mi situación perfectamente. Que conste que tras un año de absoluta mierda conmigo misma me siento más fuerte. Pero a veces viene ese señor con su voz de macho alfa a posarse sobre mis ideas. Es un rollo. Para que negarlo.

Hace años decidí que yo con mi vida hacía lo que me daba la gana. Quería a mi manera, practicaba sexo a mi manera. Alejaba las ideas que nos han inculcado gracias al patriarcado: "eres una puta", "una mujer no tiene que ser una facilona", "si follas en la primera cita, no te haces respetar", "el sexo sin amor muestra falta de autoestima", "las mujeres gordas follan por desesperación", "quién se folla a una gorda es porque no tiene nada mejor que hacer", "quién folla con gente fea es porque todo le sirve"... etc. 

Me gustaba quién me daba la gana. Me daba igual si era más o menos guapo. Era mi elección. Y punto. Ligaba si me daba la gana. ¿Por qué no voy a poder gustarle a nadie? ¿Por qué no poder tener sexo desde el respeto aunque al día siguiente decidamos tomar caminos diferentes? ¿Qué pasa por ser gorda? ¿Acaso la gente gorda tiene que vivir en una burbuja encerrada? ¿Acaso el atractivo físico solo es uno? ¿Acaso nada más influye en el deseo? Me revelaba contra el prejuicio y contra las ideas establecidas.

Con el paso del tiempo y al tomar conciencia feminista, fui dándome cuenta de todas las trampas del heteropatriarcado. De todas las frases relacionadas con mi peso de hombres que apreciaba, de los comportamientos de hombres cercanos a mi hacía otras mujeres o hacía mí misma, de lo difícil que es construir una alternativa al modelo de relaciones heteronormativas que tenemos, fui dándome cuenta de como me objetivizaban y de toda la gordofobia, de los prejuicios, de la presión sobre la pareja y sobre la belleza, de la presión sobre el sexo y el amor, de las conversaciones entre hombres, de los mensajes que esos hombres se mandan hablando de nosotras. Y entonces llegó el hilo de Forocoches con mis fotos. 

"Una gorda que no sirve para nada, que no puede ser vegetariana con ese peso", "una gorda fea que no puede aspirar a un buen hombre porque ella no es ni un uno de tía". Mis fotos corrieron por grupos de whatssap de hombres. Fui una de esas mujeres a las que insultar por no ser delgada, de llamar de todo solo por una foto y por una descripción en una página web donde dejaba claro mis ideales, mis valores. Una mujer no normativa no puede tener de eso. Una mujer no normativa se merece la agresión y no puede quejarse al respecto.

En realidad previo a Forocoches, o en paralelo a este hecho, viví otras experiencias que me han dejado traumatizada por injustas. Desde hombres en quiénes confiaba obligándome a tener un sexo que yo no quería o directamente haciéndome cosas sin mi consentimiento, pasando por hombres en discotecas burlándose de mis amigas y de mi misma, hombres que quería aprovechándose de mi estima y plantando su egoísmo en el salón de mi casa, hasta hombres tratándome de loca y contando mis miserias para desprestigiar mis argumentos en cualquier tema. A eso sumé las muertas, las violadas, las deprimidas, las precarias, las mujeres con trastornos de alimentación, etc.

Este mundo masculino/cis me asfixió. Y me encerré en mi misma. O me hice un poco como ellos. No lo sé. El caso es que si un hombre cis me hablaba automáticamente pensaba: "se está burlando de mi y si no se burlará de otras amigas", "seguro que piensa que soy una gorda pero que al menos podrá follar con alguien", "¿habrá visto mi foto en Forocoches?¿será capaz de hacer algo así?". No hace falta decir que esto me impidió relacionarme con hombres en cualquier ámbito. No hace falta decir que no podía tener sexo porque mi mente no me lo permitía. Por un lado sentía que hacía lo correcto, estar alerta, ver el asco de esta sociedad machista y rechazarlo. Por otro, mi mente me negaba confiar en mis posibilidades o en las de los demás. ¿Cómo hacer algo diferente si crees que el resto del mundo no lo entenderá y seguirá machacándote?

Actualmente soy muy crítica con nuestras relaciones heteronormativas y me sigue repateando los comportamientos machistas. Veo poco factible en esta sociedad poder tener relaciones sanas de manera fácil menos aún con hombres cis (¿cómo se puede amar a quién te oprime?¿quién te oprime puede dejar de hacerlo y amarte libremente?¿cómo liberarme sexualmente si quién tengo delante solo piensa en aprovecharse de ello?¿se está liberando sexualmente quién tengo delante o solo ampliando el alcance de la opresión que ejerce?), no digo que sea imposible pero sí bastante excepcional. 

Necesitamos un referente heterodisidente (quiénes todavía vamos por la vida de heterosexuales a esperas de quitarnos de encima este etiquetaje) para romper con la masculinidad tóxica, con el amor romántico, con el sometimiento emocional de las mujeres y el control emocional de los hombres, para romper con la gordofobia y la presión estética y un largo etcétera. 

Llevo tiempo escribiendo sobre ello. Quién sabe si algún día saco algo en claro.


miércoles, 24 de mayo de 2017

La nube

A veces soy solo un cuerpo.
O proyecto de cuerpo.
O cuerpo de trapo.
Una nube oscura es mi cabeza
y desfila a través de mi columna.
"Señorita, 
tiene usted una contractura en el trapecio.
Vigile la postura".
A veces,
todas las horas me pellizcan la piel.
Acabo el día en carne viva.
Apoyo la nube en la almohada.
Llueve y hace viento.
Su silbido rebota en mis sesos.
"Señorita,
tome una de estas pastillas
antes de ir a dormir".
Y en el espejo,
vacío.
Y en el espejo,
rabia.
Y en el espejo,
cansancio.
Y en el espejo,
"no-sé-que-está-pasando".
El solo cuerpo,
o proyecto de cuerpo,
o cuerpo de trapo
está deshilachado.
Las costuras 
apenas se mantienen unidas.
Intento hacer remiendos.
Una y otra vez.
Y más remiendos.
Y otro. 
Y otro.
Llevo mil en tres horas.
"Señorita,
haga usted un esfuerzo.
Hay muchas cosas bonitas".
Y se juntan el día-tarde-noche.
Y los meses podrían llevar 
todos el mismo nombre.
Y como caos.
Y se agarra a mi estómago.
Me hincho como un globo.
Un globo incapaz
de hacer su viaje en el cielo.
"Señorita,
está usted cogiendo muchos kilos.
Haga dieta y ejercicio".
Y la nube,
el solo cuerpo,
proyecto de cuerpo,
o cuerpo de trapo,
la contractura,
el insomnio,
el espejo,
los remiendos y el caos
tocan a una puerta:
"No tengo ganas de vivir".

jueves, 18 de mayo de 2017

La falda de pana roja


La primera vez que tuve cierta conciencia de que era gorda y que ser gorda estaba mal fue a los 5 años, aproximadamente.

Mi madre nos había regalado a mi hermana y a mi una falda roja de pana con un pequeño lazo al inicio de una abertura en la parte de atrás.

Me encantaba esa falsa. ¡Cuanto me gustaba! ¡Me sentía tan bien con ella! ¡Una falda roja! ¡De mi color favorito! Además mi madre, como madre atenta a esos detalles a los que yo no presto atención, nos había puesto en el pelo un lazito a juego con la falda. 

Unas gemelitas con cinco años, unos leotardos blancos, una falda roja, unos zapatos de charol negros, no recuerdo de que color era el jersey- sí que era de cuello alto-. Me da mucha rabia que se haya perdido en mi memoria ese detalle, porque soy capaz de imaginar aquel momento como si fuera hoy mismo.

Unas niñas de clase no paraban de mirarnos. De hacer bromas y reírse. Yo pasaba cerca de ellas (creo que venía de ir a tirar algo a la papelera), confiadísima de mi misma, con una osadía que para mi la quisiera ahora, tan valiente, tan yo misma.

Entonces una de esas niñas (parece que las veo, sentadas juntitas, "jijiji") me dijo:

"Que mal te queda esa falda, tus piernas son muy gordas".

Recuerdo que en ese momento saqué toda mi dignidad, como una folklórica de las que oía mi madre, de esas que miran a la cámara con ojos penetrantes mientas cantan, y respondí:

"Eso es envidia".

Sin embargo, ese comentario sembró "algo" en mi cabeza. Mientras caminaba hacía mi pupitre, y aunque iba ganando el argumento de la envidia, dudé de mi misma.

Yo era gorda.
Ser gorda está mal.
Hay ropa que las gordas no llevamos.
La sociedad gordofóbica me dio su primer aviso.

viernes, 12 de mayo de 2017

Fase 4.

¿Dieta o no-dieta?,
esa es la cuestión.
Amar los pelos de mi sobaco,
pasearlos libres.
O depilarme "por-si-lo-que-sea".
Tinte negro o canas blancas.
Guerra en mi cabeza.
Ropa "que disimule".
Ojalá un look de excesos.
Pero "es-que-no-me-veo".
En realidad, es que soy simple.
"Sexy" no le pega a esta cara.
Soy un "no-estoy-tan-mal".
Quiero ser Frida Kahlo
y dibujarme con la grasa
alrededor de mis caderas.
Me pinto los labios.
Me salgo de la comisura.
Mi cara es un punto rojo
color de mis pasiones.
Mis caricias te follan.
Tus miradas me bastan.
Seis meses no son nada.
Juego yo sola.
Sin prisas.
Sin dar explicaciones.
A mi ritmo.
¡Claro que es posible!
Doblo esta panza.
Es suave y divertida.
La estiro y desaparece.
Y el efecto me gusta.
Miro la foto de "no-parezco-yo"
y pienso "esa tía está buena".
Pero, ¿qué más dará?
¿Qué hago aquí?
Voy despacio.
Luego acelero.
Dudo.
Y hago equilibrismos.
Esto podría estar hasta bien.

Fase 3.

No quiero ser nada.
No quiero una identidad.
Ni ropa.
Ni besos.
Ni paseos por el mundo.
Una pared blanca.
O transparente.
Enfadada.
Y solitaria.
No quiero ser nada.
Muerta de rabia.
No estoy.
No digas que estoy.
No estoy.
Te entrego mis libros.
Te entrego mis discos.
Tíralos a la basura.
No soy.
Me he esfumado.
Foto: C. Godino, Valencia.

Fase 2.

Enseña la carne.
Una carne ocultada.
Vestidos ceñidos.
Tacones.
Estás tan guapa con ese escote,
aunque ya sé que es una mierda 
que te griten por la calle.
Maquíllate aunque no lo hagas bien.
Ponte un bañador.
O hasta un bikini.
Estrías poderosas.
Barriga blanda.
El mundo es vuestro.
Folla con quién quieras.
Arriba.
Abajo.
Que te mire mucho.
Que te mire todo.
Folla porque sí.
Se obscenamente femenina.
Sea lo que sea eso.
Se bruta.
No calles.
Paséate con tu gran boca abierta.
Tus grandes brazos.
Tus grandes ganas.
Tus grandes todo.
Dibujo: R. Godino M.

Fase 1.

Pantalones largos hasta en verano.
Que no se te vean las piernas.
Desterradas las camisetas de tirantes.
Que no se te vean los brazos.
Que todo sea ancho
para que se desfigure tu figura.
No vayas a la playa.
Prohibido el bañador.
Censurado el bikini.
Invisible.
No folles.
Tendrán que verte.
Nada de eso.
Que nadie te vea.
O apaga la luz.
O ves vestida.
Que no te mire.
Déjalo, no puedo.
Tú pelo no es suficientemente hermoso.
Recógetelo.
Por nada del mundo te lo cortes "a lo chico".
Que todas las camisetas y blusas
lleguen por debajo del culo.
Todos mirarán tu trasero.
Es ley de vida,
aunque el tuyo no es hermoso.
Nada de escotes.
Eso no va contigo.
No te maquilles, no tienes gracia.
Estás tan ridícula si vas femenina.
Que fatal verte tan masculina.
Pero mejor así que disfrazada
de lo que no puedes ser.

Dibujo: R. Godino M.

martes, 2 de mayo de 2017

Spice Girls: lo que me enseñaron sobre el feminismo.



No, no estás leyendo mal. Pone Spice Girls, el grupo machacón por excelencia de los 90. Y no, tampoco me pasa nada (bueno, a saber...). El título es el que es y sí, de ellas aprendí una de mis primeras lecciones feministas.


Reconozco que con ellas también aprendí de que iba eso del capitalismo, una gran máquina de hacer dinero sin importar el cómo (además de hacerlas millonarias y de hacer millonarios a algunos productores, estas cinco mozas estuvieron 3 años de gira, esto es 7 días a la semana viajando por el mundo, siendo entrevistadas por la mañana en un país y actuando por la tarde en otro distinto para acabar en un show de la tele en otro más a la noche... No es de extrañar que la gente del espectáculo además de rica tenga problemas de adicciones, depresiones y trastornos varios).


Pero sigamos. Las Spice Girls eran cinco mujeres bastante no normativas. No es que fueran feas pero modelos tampoco. Así Gery recibía insultos como "cerdita" (por la forma de su nariz) y "gorda" ya que era la que más kilos aparentaba pesar (al parecer en persona es pequeñísima, o sea que lo de gorda...). Mel C, una mujer de poco pecho llamada hasta la saciedad "marimacho". Lo mismo que Mel B que aunque atractiva no tenía medidas 90-60-90. A Emma también la trataban de gorda y a Victoria, bueno Victoria era la más normativa, así que no recuerdo ningún insulto hacía su físico.

La manera de actuar de las mozas tampoco era "femenina". Algunos las consideradaban un grupo de lesbianas no apto para menores por reconocer que mantenían relaciones con mujeres (aunque luego, y que yo sepa, todas han acabado con señores, que no es que yo crea que acabar con un señor ponga en duda tu bisexualidad, es que la sombra del marketing siempre me hace cuestionar las cosas, en cualquier caso pusieron sobre la mesa que no todo es ser hetero) y de mamarrachas, por no ir elegantes, ser bastas y hacer "cosas de hombres". Mel C, la deportista, fuerte y siempre en chándal, Gery que había sido modelo de fotos eróticas y tocaba culos a príncipes, Mel B con sus aspiraciones de rapera (incluso hizo un tema con Missy Elliot) y actitud agresiva, por su parte Emma y Victoria ponían un poco de "normalidad" a todo esto, dulzura y supuesta elegancia, amor e idilotría por las marcas de ropa, "cosas de mujeres".

Su tema "Wannabe" es una oda a la sororidad y una declaración de intenciones. Quiero esto. Esto. Esto. Y mis amigas son más importantes que cualquier señor. Si un señor no me acepta, pues que se pire a casa. La amistad por encima del amor romántico, ahí es nada. Cierto es que acabaron como el rosario de la aurora (el poder del dinero, es lo que tiene) pero oigan, por primera vez alguien me cantaba que buscar afecto en un hombre no era el centro de mi vida.

Las Spice Girls me enseñaron que podía llevar mechas imposibles, ser gorda, no tener pecho o tener mucho, experimentar mi sexualidad, vestir mal, saltar, romper cosas y que no pasaba nada. No tenía que ser normativa. Ni perfecta. Podía sacar la lengua, no llevar sujetador y sobre todo, aliarme con mis amigas. El mundo era nuestro. El mundo es nuestro. Girl power.

lunes, 24 de abril de 2017

"Viejo verde"

¿Os dais cuenta de cómo el patriarcado ha hecho que la figura del "viejo verde" al final nos sea simpaticona?
A más de una de nosotras nos ha tocado vivir un momento con un señor de más de 60 años que nos ha acosado sexualmente en la calle, trabajo, etc.
A los 18 años un señor mayor que me solía observar mientras trabajaba de canguro, se acercó para ofrecerme dinero a cambio de irme con él.

Varias veces en el autobús han intentado rozarse conmigo o me han tocado el muslo, también en zonas masificadas algunos señores mayores me han tocado el culo.
No hace gracia. Me da igual que sea un señor mayor. Me da igual si ya no mantiene relaciones sexuales. Me da igual. Si seguimos entendiendo a los agresores y disfrazando las agresiones no cambiaremos nada.
Os cuento: las veces que he intentado ridiculizar al susodicho, la gente ha visto la escena graciosa. Yo enfadada. Asqueada porque he notado el miembro de un señor. Sintiéndome abusado. Sintiéndome una mierda. Y la gente venga a la risa, ¿somos gilipollas?


Dejemos de poner excusas.
Cuando me lo han hecho tipos jóvenes, al parecer lo tengo que aguantar porque están de fiesta. Si me lo hacen señores de mediana edad, ¿no voy muy provocativa para mi edad? Y si me lo hacen viejos, es que los señores están seniles.
BASTA DE JUSTIFICACIONES.
El personaje de "viejo verde" es violencia. Punto. Es acoso. Punto. Es patriarcado. Punto. Es machismo. Punto.
Menos risas y más atender y entender a las víctimas.

Sudor Marika






Lenguas insurrectas,
cuerpos castigados
Vivas y furiosas
contra el patriarcado.

sábado, 22 de abril de 2017

¡Tú no eres mi papi!


Reggaeton feminista. Caña.

Reflexions heterodissidents (Part 3.)

La pressió estètica que patim les dones també s'alia amb l'home. L'ideal físic per a la dona és prim, si pot ser d'estatura més baixa que l'home, femenina (signifiqui el que signifiqui això) i amb un aspecte eternament jove. Aquesta descripció respon al desig heteropatriarcal de fer de la dona un ésser fràgil, cosificat, feble i indefens, fàcilment manipulable. En teoria, aquest desig va unit a un instint de protecció de l'home cap a la dona però darrere hi ha un missatge molt pervers: com menys força física tinga la dona i menys autoestima, més violència es pot exercir contra ella. Com ja sabem, la violència no és exclusivament física, la psicològica destrueix de la mateixa manera la vida de les dones. Tampoc vol dir això que les dones amb més pes no sigan objecte de la violència en qualsevol de les seues expressions, que les dones de menys pes no pugan desenvolupar una gran força o que les dones considerades femenines (signifiqui el que signifiqui això) no pugan patir els mateixos menyspreus que les altres.
La situació és aquesta: ens volen primes (segons el cànon de bellesa establert, el cos prim és més eròtic, sexy i bonic), ens volen de menor alçada (envoltar-nos amb els seus braços els resulta atractiu), ens reclamen femenines (perquè això és el gènere, construir un estereotip entorn la idea de què és ser dona i ser dona és agradar a l’home) i sol·liciten joventut per sentir-se vius, lluny dels compromisos de l'edat adulta (la resta de dones són catalogades de avorrides, estrictes o massa severes) .
Ara bé, tot això té una doble lectura: la primesa i la baixa estatura no pertorba la seua masculinitat, no competeix amb ella, ells seguiran sent més grans que nosaltres, tenen la força i per tant el control, el seu cos com a expressió de dominació masculina. La feminitat (signifiqui el que signifiqui això) els recordarà que són mascles, que ningú els pot treure aquest rol, que han d'opinar de les dones tot el temps i de qualsevol manera. Pel que fa a l'edat, la joventut de l’altra persona els permet anar de mestres, de senyors experimentats que ensenyen a dones joves, senyors que saben aconseguir aquesta possessió que semblava inabastable, senyors que poden aprofitar-se de la ingenuïtat o la manca d'experiència, de la baixa autoestima o dels dubtes de qui tenen al costat. En conclusió: no desitgen prop a dones que alteren l'ordre establert, a dones que trenquen estereotips, que contesten més enllà de l’edat, que envaeixen el seu espai amb els seus grans culs o la seua gran alçada, que siguin la veu de l'experiència, que llueixen arrugues belles, dones que no porten talons, que no porten escots o que els porten de manera desproporcionada, no desitgen a dones que posen de cap per avall l'ordre heteropatriarcal perquè és en ell, on troben el privilegi i el tan anhelat abús de poder que la masculinitat hegemònica persegueix a qualsevol preu.
L’ heterodissidència també és això: és trobar en els cossos grans un potencial de resistència contra l'heteropatriarcat, contra el capitalisme i la gordofòbia, és lluir-se gran i alta sense temors, que la primesa no siga sinònim de delicadesa, no tenir el complex etern de no agradar als homes (què més donarà el que ells vulgan?), vestir amb draps, portar una camisa d'home, que l'home o la dona es pugen a talons altíssims o es posen l'escot més vulgar, que l'edat no reste, que la joventut no siga l’excusa del matxirulo per fer les seues matxirulades, que les marques de la pell no sigan més que la teua veu, la veu d'una dona, o d’un home, que lluita per apoderar-se, per ser amb total llibertat. L’ heterodissidència és un home prim amb una dona o un home gros, un home baix amb una dona molt alta, és un home que no vol dominar amb el pretext de l'edat, que aprecia la joventut, la maduresa i la vellesa, un home i una dona que fan front al pas del temps i es nodreixen de llibertat i volen la llibertat dels altres.

Reflexions heterodissidents (Part 2.)

I... per què vens ara amb heterodissidència?

Com he dit hi han moltes teories, moviments i col.lectius lluitant contra l'heteropatriarcat i per tant, contra l’ heteronorma. He trobat una falta de referent que m'ajude personalment a entendre el meu espai en la lluita feminista i antipatriarcal, en quant a com viure una heterosexualitat el més heterodissident possible.

Al llarg d'aquest temps he conegut a moltes dones que trenquen amb l’ heteronorma però també homes, gent que s'ha sentit marginada per aquesta qüestió, patint la resposta d'una societat homófoba i masclista. Per descomptat i en comparació amb l'opressió contra les persones que pertanyen al col.lectiu LGTBI, el nivell de patiment no ha estat ni de lluny tan sever. Cal aclarir que a partir d'ara farè ús de la paraula "heterodissident" per referir-me a totes aquelles persones heterosexuals que reneguen d'una heterosexualitat normativa, tot i que entenc que qualsevol persona que trenca amb la seua orientació sexual, la seua forma de relacionar-se afectivo-sexualment amb els altres, el seu gènere o la seua condició amb aquest sistema heteropatriarcat, és una persona heterodissident.

A moltes persones heterodissidents ens han qüestionat sovint la nostra sexualitat, ens han jujtat per no ser "massa homes" o "massa dones", per no viure les nostres relacions tradicionalment o per estar al costat de la lluita LGTBI ("mai et voldrà un home si no deixes de ser tan protestona", "bollera", "defensora dels maricons").
La gent heterodissident pensem que la sexualitat ha estat una de les formes d'opressió més grans en les que hem crescut. La nostra orientació tal volta no forma part d'una elecció tan conscient si no de tot un sistema que ens educa en la norma heterosexual. Acceptar això és acceptar contradiccions i entrar en un profund qüestionament necessari per fer camí dins la lluita feminista i antipatriarcal.
He llegit articles on ens recomanen trencar amb la nostra heterosexualitat si en realitat volem una societat més justa, és a dir, començar a mantenir relacions bisexuals/pansexuals. Em sembla una postura molt raonable però atès que vivim en aquest sistema i que cadascun/na té un ritme en la seua desconstrucció personal també crec important lluitar per una heterosexualitat el més dissident possible.

L’ HETEROSEXUALITAT CONTRA LES DONES
Per a les dones, l’ heterosexualitat ha estat possiblement la causa de violència i opressió més forta. És en aquesta forma de relacionar-se on hem pogut trobar la nostra mort a més de violacions, maltractament físic i psicòlogic, explotació laboral, sexual i econòmica. En canvi hem viscut callades en pro de l'amor (romàntic i patriarcal); per sobre el nostre benestar ha estat sempre el sacrifici cap als homes. És aquest un sistema perfectament dissenyat per a la nostra dominació on estimar a l'opressor ens allunya de qualsevol reinvidicació.
Aquestes són les xifres de l'OMS (Organització Mundial de la Salut) al novembre de 2016:
  • Una de cada tres (35%) dones al món han patit violència física i/o sexual de parella o violència sexual per tercers en algun moment de la seua vida.
  • A tot el món, gairebé un terç (30%) de les dones que han tingut una relació de parella han patit alguna forma de violència física i/o sexual per part de la seua parella en algun moment de la seva vida.
  • Un 38% dels assassinats de dones que es produeixen al món són comesos per la seua parella masculina.
  • Aquestes formes de violència poden afectar negativament a la salut física, mental, sexual i reproductiva de les dones i augmentar la vulnerabilitat al VIH.
En el mateix any, en l'Estat Espanyol, es van produir 105 feminicidis (feminicidio.net). D'aquests, 40 van ser feminicidis íntims oficials i 13 feminicidis íntims no oficials.
Les estadístiques parlen per si soles; les dones som un col·lectiu de risc en un món on la norma és l'home cis, heterosexual, blanc i de classe mitjana.
Les relacions heterosexuals han constituït d'una banda l'única escapatòria de moltes dones per sortir de la seua casa, de l'autoritat paterna i de la indiferència materna, de la pressió social per encaixar en un món heteropatriarcal on hem de ser mare, esposa d'un senyor i cuidadora abnegada a temps complet.
Criades en totes aquestes imposicions, les dones aprenem que som algú quan un home ens estima i que serà aquest home qui ens protegirà i cuidarà per sempre. La relació heterosexual com a resposta a tots els nostres temors.
Les dones, generalment amb un autoestima més baixa gràcies a una societat que ens discrimina i projecta sobre nosaltres tots els seus estereotips, ens convencem de ser éssers inferiors, amb menys possibilitats, que han de gairebé sentir-se agraïdes si un home es fixa en elles, sigui com sigui aquest home. Llavors, topem amb relacions tòxiques, maltractament físic i psicològic.
Entrem en una espècie d'espiral d'indefensió apresa on no veiem una sortida a la nostra situació personal. El patriarcat es presenta alhora com a torturador i aliat per fer-nos creure que som exagerades, histèriques i infantils i per recordar-nos que les regles les posa el masclisme i amb elles hem de jugar.

Reflexions heterodissidents (Part 1.)

Què fem si som heterosexuals però tenim una forta consciència feminista, si volem recolçar al màxim la lluita dels col.lectius LGTBI, si volem trencar amb tot el patriarcat, si mai ens hem sentit representats i representades per aquesta manera de viure l’heterosexualitat, és a dir, per aquesta societat? Què podem fer en la nostra vida privada, en els espais polítics on militem, amb el nostre activisme? Durant molt de temps m'he fet aquestes preguntes. Les contradiccions i els conflictes personals han sigut durs, no he deixat d'analitzar els diferents contexts en els que em moc, ja sigan d'àmbit privat o públic. Quan et poses les ulleres violetes, el món canvia de sobte.
Crec que ens fa falta un referent heterodissident a les persones que encara ens definim com heterosexuals (i dic "encara" perquè per a mi la sexualitat també és un trànsit, una experiència que pot canviar). Aquest referent no deixa de ser un compendi de les propostes dels diferents col.lectius LGTBI així com el qüestionament directe a la monogàmia que tambè s'ha vingut fent per molts col.lectius feministes i antipatriarcals. Ací senzillament teniu les meues propies reflexions, barrejant idees de totes aquestes lluites. En cap cas vull apropiar-me d'un espai que no és meu, això és d'una lluita com la LGTBI, la qual respecte al màxim, senzillament m'estic preguntant: què puc fer jo com a persona heterosexual per ser el més coherent possible amb les meues idees? Què podem fer entre totes i tots? Obviament crec que la millor tàctica és la d'escoltar i aprendre de les reivindicacions feministes i dels col.lectius LGTBI. No n'hi ha cap fòrmula més efectiva que acostar-se a totes les lluites per conèixer el que diuen els seus protagonistes. D'altra banda, crec que parlar d'heterodissidència també pot ajudar a totes les persones que formen part dels diferents col.lectius no heteronormatius però sovint reprodueixen les estructures heteronormatives amb les que totes i tots hem crescut.
Comencem pel principi.
Per què parlem de patriarcat?
Supose que la majoria de gent té molt clar que volem dir amb patriarcat però donat que vull ser el més pedagògica possible, faré una xicoteta explicació: el patriarcat és un sistema d'opressió dels homes cap a les dones. Els rols de gènere dicten com hem de ser segons aquest binarisme, sortir-ne d'ells no està ben vist. Els homes són: forts, intel.lectuals, tenen iniciativa, són molt actitus sexualment, agressius, competitius, subjectes de poder, entre d'altres i tenen penis. Les dones són: febles, afectives, discretes, fidels i amoroses, pacífiques, sacrificades i col.laboradores, objectes de desig, entre d'altres i tenen vagina.
Què és l’ heteronorma?
L’ heterosexualitat és el model sexo-afectiu entès com a normal, el sistema reforça aquesta idea i ens educa en ella. Per sort, n' hi ha tota una lluita històrica per part del col.lectiu LGTBI que cada vegada té més presència en la nostra societat trencant amb el model i reivindicant els seus espais, defensant que el que sempre s'ha considerat natural no ho és i que baix aquest discurs s'ha exercit poder, discriminació i intolerància.
La sexualitat s'entèn com una qüestió innata que en cap cas pot canviar. Si ho fas, si et defineixes amb altra orientació sexual al llarg de la teua vida, la societat pensa que probablement sigues víctima de la teua confusió mental, de la frustració per no haver trobat un bon home o una bona dona, o de la teua promiscuitat.
L’ heteronorma reforça la idea de com ser home o com ser dona i com gestionar les relacions heterosexuals entorn a un únic model configurat per la monogàmia i la idea d'amor romàntic. Això implica que les relacions han de ser entre dues persones amb exclusivitat.
Per la seua part l'amor romàntic generalment també absorbeix l'esquema monogàmic defensant que no es pot mantenir relacions afectives i sexuals amb altres persones fora de la parella, que l'amor dura per sempre, que tot és cura amb amor, que cal soportar-ho tot per tal de no fracassar en una relació, que hi ha una persona per a tu, una persona amb la qual tindràs una relació tan especial que mai es podrà repetir. L'amor romàntic està ple de mites reforçats per pel.licules, novel.les i en general, tota la cultura. Aquesta forma d'entendre l'estima entre les persones augmenta les frustracions personals de la gent i contribuix a sostenir la violència de gènere. Cal afegir que és possible tenir una relació monògama sense amor romàntic de per mig (tot i que en aquesta societat això és una excepció molt gran, una dissidència poc comuna). També es pot mantenir un altre model de relacions i reproduir estructures propies de l'amor romàntic.
L'objectiu d'aquesta unió heteronormativa és tenir descendència. Com he dit anteriorment, moltes persones homosexuals, bisexuals, pansexuals o amb altres orientacions sexuals acaben repetint aquest esquema, aquesta estructura imposada socialment com la correcta.

martes, 18 de abril de 2017

La lletjor ens farà lliures


"Fea. Feo. Fealdad. Palabras que rechazar. Que reparar. Arréglate más. Maquíllate más. Cambia de ropa. Adelgaza. Depílate. Bella. Bello. Belleza. Palabras que aceptar y conseguir. Ahora eres más guapa. Ahora tendrás más éxito. Ahora vistes bien. Que piel más agradable, ¡y sin ningún pelo!".





Fotografía: Sandra Martínez Ferrandis

Terra. Política. Batalla.

Artista: Roseta Ortuño Sanchis.

Hablemos de gordofobia: ¿y las delgadas qué?


"El sistema traza una jerarquía; la delgadez y la gordura son los extremos de una línea asociada a la belleza y a la fealdad, respectivamente. Dicha línea está repleta de matices pero es reducida a su máxima expresión: lo delgado y lo bello es lo correcto, lo gordo y lo feo no. Así pues las realidades corporales más próximas a la delgadez están más arriba en la escala del privilegio formando parte de eso que llamamos normatividad. Otras realidades en cambio están más abajo, algunas incluso se sitúan en una escala muy inferior, donde directamente se les excluye de la ecuación".

Quan el feminisme parla de pressió estètica i no de gordofòbia



"El sistema heteropatriarcal cosifica a les dones jutjant-les pels seus cossos. L'home, subjecte de poder, passa a disposar de la dona, objecte de desig. La mirada masculina condiciona tot el que som des del minut un, aconseguir la seua aprovació es converteix en el centre. Per això, hem d'estar belles segons el cànon establert i modificar els nostres cossos constantment per perfeccionar-los. Totes hem rebut comentaris i valoracions no demandades, paraules obscenes o insults, en el nostre entorn més proper però també caminant pel carrer o en espais d'oci nocturn. Cap persona amb sensibilitat feminista negarà això.
Llavors, per què no podem parlar en els nostres espais feministes sobre gordofòbia? Parlem de pressió estètica d'una forma global evitant fer una anàlisi més extens sobre els diferents tipus d'opressions contra realitats corporals no normatives".

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Gordofòbia: els teus prejudicis sí són capitalistes.


"En la meua recerca incansable per acceptar la diferència i tolerar tots els físics, m'he trobat amb arguments d'allò més diversos que neguen la gordofòbia o la ignoren completament. No podien faltar els dels companys de lluita que creuen tenir el do de la veritat absoluta. "El feminisme està bé, però companyes no us oblideu d'estar belles", sembla que diuen".

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En tierra de nadie, en todas las tierras.


Somos las que todavía han visto a la abuela lavar la ropa a mano en el pueblo. Las que oían: "aquí no se habla de política". Las hijas de los curritos que una vez creyeron que dejaban de serlo. Del electricista, el albañil, la cocinera, la limpiadora. No se hablaba de libros. Ni nos enseñaban idiomas. No hablábamos de historia, aunque sabíamos que el abuelo había sido sindicalista y había aprendido a escribir él solo y escribía poesías contra el patrón. Somos las primeras que fueron a la Universidad y tuvieron que currar por si no había beca. Las canguros, las del Pans, las repartidoras de folletos, las movidas por profesorxs preocupadxs o por días de lectura. Nosotras hemos viajado lo justo o no hemos viajado más allá del pueblo en verano (quizá podíamos, pero temíamos gastarlo donde no tocaba porque nuestra familia vivía con el temor permanente de quedarse sin ahorros). "Nena, no gastes mucho". Y aun así hemos sido privilegiadas. Porque nos han animado a hacer cosas que ellxs jamás hicieron, o nos han ayudado con sus ahorros cuando nos hemos quedado paradas, o no nos han pedido dinero cuando cobrábamos la nómina ("cariño, tú ahorra, ten algo tuyo") y los tíos y las tías, benditxs, que nos regalaban ropa o nos daban dinero los domingos o nos compraron el primer ordenador. Somos esas en tierra de nadie o en todas las tierras. Muy incultas y mediocres para algunxs, muy cultas y "sabiondas" para otrxs.